Prueba GRATIS el Taller de los Milagros durante 5 días

Hola, hoy vengo a proponerte algo que espero te guste. 🙂

Se que hay gente que estaría interesada en el TALLER DE LOS MILAGROS pero todavía duda. Tomar una decisión sin conocer a la persona o sin conocer que es en lo que estoy invirtiendo puede ser en ocasiones “retador”. La mayoría de las personas que han hecho este taller ya me conocían de la etapa como coach y ya les gustaba mi forma de trabajar y compartir.

Se que hay muchas personas en este blog que nunca han trabajado conmigo o que no me conocen y tampoco conocen mi trabajo así que: ¿por qué confiar y apuntarse a un taller cuando hay miles en la red?

Por eso he sentido el ofrecer una “degustación” del Taller para todas aquellas personas que piensan que les podría ayudar, que al leerlo les ha resonado pero no acaban de decidirse, y para los indecisos que quieres probar antes de decidirse.

Como podéis ver en la información del taller que aparece a continuación, este taller está dividido en 2 Fases: 1) LA FASE DE PREPARACIÓN, que son 4 días y donde se sientan las bases del taller; 2) FASE DE INMERSIÓN, que son 25 días. Así que al taller lleva aproximadamente un mes.

Lo que quiero es abrir la posibilidad a toda persona que esté interesada de “degustar” el taller y que luego decida si quiere continuar o no.

Esta promoción te permitiría acceder a este taller de la escuela on-line durante 5 días. Es decir que tendrías la información de la Fase de Preparación (4 días) + 1 día de la Fase de Inmersión.

Esta promoción es para empezar el próximo JUEVES 8 de junio. Como las plazas de la Escuela son limitadas, y dependiendo del número de personas interesadas, irán accediendo las que primero se apunten a esta promoción cumplimentado el formulario que aparece al final de esta entrada (hasta llenar cupo).

Después de estos 5 días y con un mayor conocimiento podrás tomar la decisión de continuar con el taller o darte de baja. Si decides continuar con el taller el precio sería de 100€, en lugar de los 120€ que es el precio normal (si estás interesado y lo único que te frena es el tema económico házmelo saber porque estoy barajando ofrecer alguna beca a un precio más económico. Si realmente lo quieres hacer que el tema económico no te frene).

Si te animas es muy fácil, cumplimenta con tus datos el formulario que encontrarás al final de este artículo y estás dentro.

Una vez más, mil GRACIAS a todos los que habéis confiado en mi y en mis talleres. 🙂 ❤

firma3

 

 

 

Puedes suscribirte en el siguiente enlace: TALLER MILAGROS

Tu verdadero poder

La realidad no necesita tu cooperación para ser lo que es. Pero tu conciencia de ella necesita tu ayuda, ya que tener esa conciencia es algo que tú [tomador de decisiones en la mente] eliges. Si le prestas oídos a los dictados del ego y ves lo que él te indica ver, no podrás sino considerarte a ti mismo insignificante, vulnerable y temoroso. Experimentarás depresión, una sensación de no valer nada, así como sentimientos de inestabilidad e irrealidad. Creerás que eres la desvalida víctima de fuerzas que están más allá de tu control y que son mucho más poderosas que tú. Y creerás que el mundo que fabricaste rige tu destino. Pues tendrás fe en eso. Pero no creas que porque tengas fe en eso, ello puede hacer que sea real. (T-21.V.2)

Debes ser consciente a lo largo del día de donde está tu atención, porque ahí donde está tu atención, allí se encuentra tu tesoro.

Aquello en lo que inviertes, a través de tu atención, se convierte en lo que valoras, y lo que valoras lo haces real para ti.

Si tu atención está en el mundo, estás invirtiendo en el sistema de pensamiento que le dio lugar y haciéndolo real en tu mente.

Ese sistema de pensamiento dicta quien eres y cuales son tus valores.

Invertir en el mundo es invertir en culpa pues ese fue su origen.

Invertir en culpa es negar tu Santo Ser y mantenerte separado del Amor de Dios.

Ese es el deseo oculto al que tu elección de foco sirve.

Invertir en el mundo es querer mantener una identidad personal.

Esa identidad personal no es el problema, el problema es haber elegido la voz estridente del ego como tu maestro.

Siempre que no estás en paz, estás invirtiendo en el mundo y esa inversión viene provocada por una decisión en tu mente. La decisión a favor del pecado (pasado), la culpa (presente) y el miedo (futuro), la trinidad impía del ego.

Hoy cambia tu foco de atención y dirigelo al lugar donde la paz descansa a la espera de que le des la bienvenida.

Esa paz no se encuentra en el mundo, sino que descansa en tu visión. En la parte de tu mente que guarda el recuerdo del Hogar.

Vete a ese lugar tranquilo siempre que algo del mundo parezca alterarte y únete allí al maestro de la paz, siempre dispuesto a intercambiar tu percepción errónea por su santa visión.

La paz te aguarda hoy a medida que retiras tu atención del mundo y la diriges hacia el altar de tu mente donde ella mora.

Desde ese centro tranquilo observas lo que sucede, tus pensamientos, tus emociones. Observas tu juicio, tus preocupaciones, el dolor y el sufrimiento desde fuera del campo de batalla.

Tu atención se dirige ahora hacia el interior de tu mente llevando el problema, la elección de la mente [tomador de decisiones, Hijo de Dios] a favor del ego, a la solución, la elección a favor del Espíritu Santo.

Y puedes por fin descansar en la paz, porque allí donde la luz se encuentra, allí no puede haber oscuridad.

Descansa en ese centro tranquilo hoy, y nada podrá alterar tu paz porque habrás descubierto tu verdadero poder, el poder del Hijo de Dios para elegir entre el problema, o la solución.

Enfócate hoy en la solución al reconocer el problema [decisión a favor del ego] y retirar tu atención del mundo.

Aquí y ahora, sólo paz.

Amen.

~ J ❤

 

Sombras del pasado

“El pasado ya pasó, no me puede afectar”

Que todo siga igual quiere decir que el pasado sigue reinando sobre el presente.

Cada vez que dices “todo sigue igual” estás convocando a los testigos de esa creencia. Y los testigos son todos tus aparentes problemas que se repiten.

Para poder decir que “todo sigue igual” tienes que “irte” al pasado.

Así que lo que estás diciendo es: “el pasado fue real, es real, y te lo voy a demostrar”. Y lo haces proyectando el pasado en el presente.

Cada vez que dices “todo sigue igual” tienes que estar mirando al pasado.

Lo que haces es superponer ese pasado a este instante. Podríamos decir que es como si pintases este instante con el color del pasado. Otra imagen podría ser caminar mirando hacia atrás.

No eres consciente de lo que está presente en este instante porque no lo estás mirando. Y en su lugar estás eligiendo mirar al pasado.

Los testigos de la nueva realidad están aquí mismo, pero no los estás eligiendo. Estás eligiendo las sombras del pasado y diciendo: ves, es real.

Pero el pasado ya pasó, y no te puede afectar.

En este mismo instante puedes estar libre del pasado si dejas de darle valor y de utilizarlo para tus propios intereses.

Deposita la creencia en el pasado en mis manos y camina libre de esa carga inútil.

No sigas arrastrando el pasado.

Déjalo atrás.

Y verás un presente diferente. Incluso aunque el escenario parezca el mismo empezarás a verlo con nuevos ojos. Y la alegría, la paz, la dicha ocuparán el lugar de lo que estás era dolor, tristeza y desánimo.

La tristeza y el desánimo surgen al querer cambiar el pasado, al querer cambiar las situaciones de tu vida, al buscar la paz, la alegría y el amor fuera de ti.

Al confundir causa y efecto. La causa es la mente, y por lo tanto es a ese nivel donde tienes que actuar.

Recuerda simplemente: “El pasado ya pasó, no me puede afectar“.

Y todos tus aparentes problemas son pasado.

Todos tus miedos ilusorios son pasado.

Todos tus viejos conflictos son pasado.

Todos, sin excepción. Ni uno sólo puede permanecer cuando la verdad ocupa el lugar de las ilusiones.

Así que te invito a que enumeres todo eso que “sigue igual” y que de mi mano vayamos descartandolos uno a uno.

Puedes decir por ejemplo:

“El dolor es pasado, y el pasado ya pasó, no me puede afectar”

“La carencia es pasado, y el pasado ya pasó, no me puede afectar”

“_______________(pon aquí cualquier cosa que te preocupe) es pasado, y el pasado ya pasó, no me puede afectar”.

“Mi conflicto con___________ acerca de __________es pasado, y el pasado ya pasó, no me puede afectar”.

Así deja que vayamos juntos descartando una a una todas las preocupaciones de tu mente.

Todos los aparentes problemas son pasado, y el pasado ya pasó, no te puede afectar.

En este instante eres libre de seguir cargando con el pasado o abandonarlo.

Elige abandonarlo.

Elige ser libre.

Nada puede robarte tu paz.

Todo aquello que te preocupa, todos tus aparentes problemas o conflictos son pasado.

Y el pasado ya pasó, no te puede afectar.

~ J ❤

Día 15 – Lo que cargo en mi corazón

Tu peor enemigo no es quien te hizo daño.
Eres tú, que replicas mil veces mentalmente ese mismo daño.

~ Pedro Bernal (a través de facebook) ❤

En una sesión grupal la psicóloga en un momento dado levantó un vaso de agua.

Cuando todos esperaban oír la pregunta: “¿Está el vaso medio lleno o medio vacío?”, ella en lugar de esto preguntó:

-¿Cuando pesa este vaso?

Las respuestas de los componentes del grupo variaron entre 200 y 250 gramos.

Pero la psicóloga respondió:

-El peso absoluto no es importante, sino el percibido, porque depende de cuánto tiempo sostengo el vaso: Si lo sostengo durante 1 minuto, no es problema. Si lo sostengo 1 hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve.

Después continuó diciendo:

-Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas en ellas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado e incapaz de hacer nada.

¡Acuerdate de soltar el vaso!

En el curso del día

¿Quá cargo en mi corazón? ¿Cuales son las historias que me repito una y mil veces? ¿Cuales son mis preocupaciones a lo largo del día? ¿Donde mantengo enfocada mi atención? Como dice la historia de hoy cuando una situación que he vivido la repito en mi mente una y otra vez acabo convirtiendo un dolor en sufrimiento. Un dolor no sentido se transforma en sufrimiento y enquista mi corazón. ¿Cuales son las viejas rencillas que todavía cargo en mi corazón? ¿Qué es lo que todavía no he perdonado? ¿Qué resentimientos todavía no he soltado? Aquello que no nos atrevemos a vivir, no nos deja vivir. Aquello que atesoramos en nuestro corazón se convierte en el motor de nuestro día a día. Si vives con la mirada en el pasado te pierdes la frescura de este momento. De la misma forma si te preocupas por el futuro acabas sintiéndote paralizado e incapaz de hacer nada.

Así que hoy antes de seguir alimentando en mi mente algo que ya ha pasado o añadir algo más a mi pesada carga puedo recordar lo que el Curso me enseña: Podría ver paz en lugar de esto.

Hoy puedes dejar atrás alguno de los resentimientos que todavía mantienes en tu mente y que te impiden ser feliz. Hoy es el día de ¡soltar el vaso!

Depresión: exceso de pasado.

Ansiedad: exceso de futuro.

Vivir en el presente es estar en PAZ.

~ Iciar ❤

La puerta está abierta

Al final he llegado a creer en algo que yo llamo la física de la búsqueda. Una fuerza de la naturaleza que se rige por leyes tan reales como la ley de la gravedad. La regla de la física de la búsqueda viene a decir algo así: Si tienes el valor de dejar atrás todo lo que te protege y consuele (puede ser desde tu casa hasta viejos rencores) y embarcarte en un viaje en búsqueda de la verdad, ya sea interior o exterior… Si estás dispuesto a que todo lo que te pase en ese viaje te ilumine, y a quien encuentres por el camino te enseñe algo… Y si estás preparado, sobre todo, a afrontar y a perdonar algunas de las realidades muy duras de ti mismo… Entonces, la verdad no te será negada.

~ Elizabeth Gilbert: Come, Reza, Ama

Siempre digo que todo te está llevando a Casa, que solo hay que aprender a mirar con nuevos ojos lo que sucede y dejar que te enseñe.

Hoy la enseñanza ha venido de la mano de una mosca. 😮

Tenía la puerta de salida a la terraza abierta así que una mosca entró en la habitación. Empezó a dar vueltas. Primero  se centró en otra ventana, que estaba cerrada, se daba golpes contra dicha ventana queriendo salir, pero como estaba cerrada era imposible. Pensé en abrirle la ventana pero entonces pensé: “aquí hay una lección“, así que simplemente observé la escena. “Tiene que salir por donde ha entrado, puede que se encuentre aturdida, perdida, pero la salida está disponible. No está presa, la puerta está abierta.” escuché. Y la seguí observando dar vueltas, golpeando contra las ventanas una y otra vez, hasta que ha salido por donde había entrado. Y se ha ido.

Esta situación me ha hecho pensar en nosotros. Pensamos que estamos perdidos, atascados en un mundo, en un cuerpo, luchando contra las situaciones que están presentes en nuestra vida con la idea de que la salida se encuentra en ellas. Como polillas nos acercamos a la luz, chocamos contra la ventana, lo intentamos una y otra vez. Nos desesperamos. Seguimos buscando la respuesta allí donde esta no se encuentra. Entonces nos sentimos fustrados, impotentes, desanimados. Pero la respuesta siempre ha estado a nuestro alcance. Si hemos entrado aquí, la puerta tiene que estar abierta. Y tenemos que salir por donde hemos entrado.

En el capítulo 5 de Un Curso de Milagros se nos explica que tenemos que llevar nuestra mente al momento en que la decisión errada se tomó: “Tu papel consiste simplemente en hacer que tu pensamiento retorne al punto en que se cometió el error, y en entregárselo allí a la Expiación (el Amor Perfecto) en paz.” Lo que el Curso nos recuerda, una y otra vez, es que la decisión se tomó en la mente, y que por lo tanto es ahí donde la solución se encuentra. La solución no está en el mundo, no está en las circunstancias de nuestra vida, no se encuentra en tal o cual persona, la solución está en la mente pues es ahí donde reside el maestro que nos muestra que la “puerta está abierta”.

Estamos en un camino de retorno hacia el punto en el que tomamos esa “idea loca” que nos atemorizó y cuyo miedo y culpa escondimos en este mundo que no es más que una proyección de nuestra mente temerosa del Amor. Retornar a esa “idea loca” de que podíamos estar separados de nuestro Ser. Que podíamos inventar algo que no fuera Amor. Y la manera de salir de esta madriguera del conejo, como en Alicia en el País de las Maravillas, es llevando nuestra mente al instante en que esa decisión se tomó, al instante en que el miedo tomó el lugar del amor en nuestra mente, y eligiendo de nuevo.

“Siempre que no te sientes completamente dichoso es porque has reaccionado sin amor ante una de las creaciones de Dios. Tú eres el que toma la decisión de reaccionar de esa manera, y, por lo tanto, la puedes revocar. No puedes revocarla arrepintiéndote en el sentido usual de la palabra porque eso implicaría culpabilidad. Si sucumbes al sentimiento de culpabilidad, reforzarás el error en vez de permitir que sea des-hecho.

Tomar esta decisión no puede ser algo difícil. Esto es obvio, si te percatas de que si no te sientes completamente dichoso es porque tú mismo así lo has decidido. Por lo tanto, el primer paso en el proceso de des-hacimiento es reconocer que decidiste equivocadamente a sabiendas, pero que con igual empeño puedes decidir de otra manera. Sé muy firme contigo mismo con respecto a esto, y mantente plenamente consciente de que el proceso de deshaciemiento, que no procede de ti, se encuentra no obstante en ti porque Dios lo puso ahí. Tu papel consiste simplemente en hacer que tu pensamiento retorne al punto en que se cometió el error, y en entregárselo allí a la Expiación en paz.”

Somos como moscas buscando una salida que siempre ha estado a nuestro alcance. No importa cuanto nos demoremos en encontrar la salida, la puerta sigue abierta esperando a que tomemos la decisión de salir al aceptar la solución que ya se nos ha dado.

Durante la mañana la puerta de salida a la terraza ha permanecido abierta y la mosca, u otra muy parecida, ha estado entrando y saliendo en varias ocasiones. Eso me ha llevado a pensar que en nuestro caso es lo mismo, nos encontramos entrando y saliendo de este mundo a cada instante, hasta el instante en que nuestro deseo de libertad sea consistente.

Nadie puede hacer este trabajo por ti. Si le hubiese abierto la ventana a la mosca, puede que hubiese salido, pero la próxima vez que entrase buscaría la salida donde no está. Y me necesitaría a mí para encontrar la salida. ¿Os suena? ¿Creer que necesitamos a ese “gurú”, a ese maestro, a tu pareja, a tus hijos para tú sentirte bien? Al ser tú mismo, con ayuda de tu maestro interior, el que encuentra la salida, cada vez se te hará más presente que la solución ya se te ha dado. De hecho estar en el umbral significa que el tiempo que necesitas para retornar a la mente cuando sientes que no estás en paz es prácticamente inmediato. Recuerdas a la mayor celeridad posible que la solución a cualquier problema ya se te ha dado, pues todos los problemas son uno, y la respuesta siempre es la misma. ❤

Repite para tus adentros lo que sigue a continuación tan sinceramente como puedas, recordando que el Espíritu Santo responderá de lleno a tu más leve invitación:

“Debo haber decidido equivocarme porque no estoy en paz. Yo mismo tomé esa decisión, por lo tanto, puedo tomar otra. Quiero tomar otra decisión porque deseo estar en paz. No me siento culpable porque el Espíritu Santo, si se lo permito, anulará todas las consecuencias de mi decisión equivocada. Elijo permitíselo, al dejar que Él decida en favor de Dios por mí.” T-5.VII. La decisión en favor de Dios.

~Iciar ❤

Estar dispuesto a estar dispuesto

No siempre perdonar nos resulta fácil. Soltar nuestros resentimientos, dejar ir nuestro deseo de tener la razón y reconocer que estamos equivocados en nuestra percepción. Incluso aunque el dolor de mantenerlos sea tan fuerte que nuestra vida se convierta en un infierno.

En los casos en los que perdonar nos parece imposible, siempre me acuerdo de un ejercicio que aparece en el libro de Rosa María Wynn, El aprendiz Impecable. Dice así:

Años después, y ya siendo una estudiante del Curso, me encontraba en medio de una situación en la que la única salida cuerda que tenía era perdonar, pero mi resistencia era enorme. Ya se había vuelto claro para mí que tenía que ofrecerle al Espíritu Santo la pequeña dosis de buena voluntad que nos pide, pues aun con todo Su poder, Él no puede hacer nada sin que nosotros le hagamos esa ofrenda, pues eso sería violar nuestra libertad, y El honra completamente al Hijo de Dios. Pero la verdad era que no tenía ni la más mínima pizca de buena voluntad de querer perdonar.

De momento, me acorde de la idea de “querer querer” que se le atribuye a Ram Dass, y se me ocurrió extrapolarla a la pequeña dosis de buena voluntad que menciona el Curso, haciendo un pequeño cambio. Así que mire dentro de mí a ver si por lo menos “estaba dispuesta a estar dispuesta a perdonar”, y supe que no. Entonces repetí el proceso, a ver si por lo menos podía “estar dispuesta a estar dispuesta a estar dispuesta a perdonar”. Y, ya con esa mayor distancia, algo en mí se relajó y no me sentí tan “amenazada”. Le ofrecí al Espíritu Santo esa minúscula dosis de buena voluntad que había encontrado y lo que sucedió fue extraordinario. El resentimiento que tenía desapareció por completo, como si nada hubiese pasado, y volví a mi paz, pero con la felicidad de haber corroborado que aun con solo una pequeñísima dosis de buena voluntad de querer perdonar valía, y que el Espíritu haría el resto.

Desde que lo leí, he puesto en práctica este ejercicio en muchas situaciones. En algunas he necesitado poca distancia y en otras he necesitado hilvanar muchos “estar dispuesto” antes de sentir que así era en realidad. Pero siempre ha funcionado. El simple esfuerzo de seguir buscando algo de buena voluntad dentro de mí, demuestra que realmente la paz es mi prioridad. Y con eso es suficiente.

Lo que puesto en práctica con personas, pero también con situaciones. Por ejemplo con el dolor o la enfermedad. En el Curso Jesús nos recuerda que todo terminaría si por un instante nos diésemos cuenta de que somos responsables de lo que vemos y de los sentimientos que experimentamos.

“Esto es lo único que tienes que hacer para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape del pecado. Di únicamente esto, pero dilo de todo corazón y sin reservas, pues en ello radica el poder de la salvación:

Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar. Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí.

No te engañes por más tiempo pensando que eres impotente ante lo que se te hace. Reconoce únicamente que estabas equi­vocado, y todos los efectos de tus errores desaparecerán.”

No siempre estoy dispuesta a creerlo, pero busco esa pequeña dosis de buena voluntad. O cuando Jesús nos recuerda que “Yo soy la luz del mundo“, no siempre estoy dispuesta a aceptarlo, pero busco ese grano de mostaza y el resto se lo dejo a Él.

Tengo varias opciones del ejercicio. Una es simplemente decírmelo, otra es escribir la situación o la lección por ejemplo con la que encuentro resistencia, y empezar a sentir si estoy dispuesta a soltar mi resistencia.

Estoy dispuesto a perdonar a X. No

Estoy dispuesto a estar dispuesto a perdonar a x. No

Estoy dispuesto a estar dispuesto a estar dispuesto a perdonar a X. No

….

La Voluntad de Dios para mi es perfecta felicidad.

Estoy dispuesto a aceptar que La Voluntad de Dios para mi es perfecta felicidad.

Estoy dispuesto a estar dispuesta a aceptar que La Voluntad de Dios para mi es perfecta felicidad.

….

Si creo que estoy enfermo, estoy equivocado.

Estoy dispuesto a aceptar que estoy equivocado.

Estoy dispuesto a estar dispuesto a aceptar que estoy equivocado.

En ocasiones, y puesto que me gustan mucho las meditaciones, hago una meditación que se me ocurrió hace tiempo viendo Avatar. Hay un momento al final de la película en la que todos los navi’s están bajo el árbol de las almas unidos en una danza mientras el protagonista y su avatar están en el altar. Para mi representa un momento de renacimiento cuando dejas atrás tu yo limitado y das a luz a tu Ser. Entonces abres los ojos a un nuevo mundo, y se termina la película. 😉

En mi caso hago algo parecido, me imagino en el centro de un circulo rodeada de personas, pueden ser algunas que conozcas pero no tiene por qué, y todas están apoyando mi proceso. Todas están ahí para ayudarme a trascender aquello que necesito perdonar. Cada uno de ellos representa un “estar dispuesto“. Así que siento esa unidad, ese apoyo, como una larga cadena que me conecta con mi Yo Autentico. Una sola Mente, un solo propósito.

 ~Iciar ❤

La cordura

El odio nunca es vencido por el odio sino por el amor. Mahatma Gandhi

A la demencia, al terror solo se puede responder con cordura. No puedes apagar un fuego alimentándolo con más brasas. Y sin embargo eso es lo que haces cuando respondes al odio, con odio. Al ataque, con ataque. Al miedo, con miedo.

La cordura te enseña que todo acto de violencia, de terrorismo, todo ataque es una petición de ayuda, una solicitud encubierta de amor. Los que odian no se sienten amados. Nadie que sienta el Amor dentro de él optaría por hacer daño a otra persona.

Cuando te sientes amado, cuando sientes el amor dentro de ti, solo quieres compartir ese amor, extenderlo pues esa es tu verdadera naturaleza.

Pero cuando te sientes mal buscas culpables, quieres deshacerte de ese dolor emocional de alguna manera. Deseas que alguien se responsabilice de él. Entonces atacas, a ti mismo o a los demás, juzgas y lanzas tu veneno emocional como un dragón a la espera de que eso te libere del sufrimiento en el que te encuentras inmerso.

Sin embargo, si eres honesto contigo mismo, eso nunca te ha aportado paz. Quizás una cierta sensación de satisfacción momentánea, pero no duradera.

La locura te dirá que hay situaciones en las que el odio está justificado. La cordura te recuerda con dulzura, una vez más, que el ataque nunca está justificado. Que no puedes atacar a otra persona sin experimentar el ataque que tu elección conlleva. Que aquello que decidas ver en tu hermano, no podrás no verlo en ti mismo.

“Más la razón (la cordura) te dice que no puedes considerar a tu hermano o a ti mismo como un pecador y seguir percibiéndolo a él o percibiéndote a ti mismo como inocente. ¿Quién que se considere a si mismo culpable podría ver un mundo libre de pecado? ¿Y quién puede ver un mundo pecaminoso y considerarse al mismo tiempo ajeno a ese mundo?” T-21.VI.

Elige la cordura y responde a la demencia con lo único que puede iluminar la oscuridad en la que esta cree encontrarse.

Responde a la petición de ayuda que se esconde en la mente que cree justificado el ataque.

Reconoce esa petición como la tuya propia y únete a tu hermano en el recuerdo de aquello que compartís, en el espacio donde la locura no tiene cabida y la paz y la comprensión resplandecen eternamente. ❤

Aquí y ahora, sólo Paz.

“Padre, somos como Tú. En nosotros no hay crueldad, puesto que en Ti no la hay. Tu paz es nuestra. Y bendecimos al mundo con lo que hemos recibido exclusivamente de Ti. Elegimos una vez más, y elegimos asimismo por todos nuestros hermanos, sabiendo que son uno con nosotros. Les brindamos Tu salvación tal como la hemos recibido ahora. Y damos gracias por ellos que nos complementan. En ellos vemos Tu gloria y en ellos hallamos nuestra paz. Somos santos porque Tu santidad nos ha liberado. Y te damos gracias por ello. Amén.” L-170.13 (En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco)

~ J ❤

Calendario de Adviento

Calendario de Adviento.