Sobre este blog

image

Desde hace un tiempo la frase “Abre Tus Alas” me ha acompañado como un susurro, suave, pero persistente. Abre tus alas, abre tus alas…

Un día, después de una meditación empecé a escribir y lo que salió fue: ¡Tu único problema es que te crees un “capullo”! 😉 ¡Vaya, vamos bien! Seguí escribiendo a modo de diálogo con una parte de mí misma que parecía tener las respuestas y ser más sabia. Ese fue el germen lo que lo ahora estáis leyendo en forma de blog. Pequeñas ideas y meditaciones que nos ayudan a recordar que como dice esa voz interna, no somos un “capullo”, que abramos nuestra alas y alcemos el vuelo.

Si quieres recorrer este camino conmigo, serás bienvenido. ❤

Cuenta la historia que una pequeña niña se acerca a una mujer adulta y le pregunta, ¿cómo se convierte una en Mariposa?, la mujer le contesta. –“Tu deseo de volar tiene que ser tan grande que estés dispuesta a dejar tu capullo”

El camino de la transformación se ha asemejado habitualmente a la transformación de una oruga en mariposa. En el camino de la transformación nos identificamos con una oruga que a través de un proceso de sufrimiento acaba convirtiéndose en mariposa. La oruga tiene que transformarse para llegar a ser mariposa. Es decir tiene que cambiar de forma y convertirse a todas luces en algo que no es.

La oruga de esta metáfora sería nuestro personaje, el yo físico, la experiencia de que soy un cuerpo con sus propios gustos, expectativas, creencias y una historia personal. La mariposa sería el Ser, completo, eterno, pleno de amor y paz. Es la presencia pacífica que observa o la conciencia, como lo prefieras llamar. Algo sin nombre, sin historia, fuera del tiempo y el espacio.

La oruga siempre está cambiando y mejorando puesto que se cree incompleta. Siempre le falta algo que busca incansablemente. El Ser se sabe completo y por lo tanto se experimenta como tal.

La oruga vive en el mundo y por lo tanto su experiencia es dual: placer/dolor. El Ser vive en la Unidad, sin contrarios ni opuestos. Sin separación. La oruga-cuerpo cree por supuesto en la separación que su propio cuerpo delimita.

La oruga busca la paz y la felicidad puesto que en ella existe el recuerdo de su propia realidad como mariposa. Ese anhelo, ese recuerdo le lleva a emprender una búsquela de la felicidad y la paz por variados caminos. Entonces empieza a cambiarse, a mejorarse, con la esperanza de acercarse a ese ideal, la mariposa. Ese suele ser nuestro camino de crecimiento. Lo que la oruga desconoce, es que por mucho que busque la paz, la felicidad y la plenitud del Ser en formas, esta nunca le llegará como oruga. Al tratarse de una experiencia dual lo máximo que experimentará serán momentos de dicha, de placer y alegría pasajeros seguidos de experiencias de dolor y sufrimiento, también pasajeras. ¡La oruga nunca va a iluminarse! 😉

De esta forma el camino de la transformación se convierte en un callejón sin salida. Por mucho que cambie de forma, se acicale, mejore su cuenta bancaria o su forma física. Por mucho que cambie de hábitos hacia otros más saludables. Por mucho que cambie su actitud hacia una más positiva, nunca llegará a convertirse en mariposa puesto que ¡sigue creyéndose una oruga! Más positiva o espiritual, pero oruga al fin. 😉

Llega un momento en la vida de toda oruga, habitualmente acompañado de dolor, en el que empieza a darse cuenta de que por muchos intentos que haga o haya hecho por acercarse a esa felicidad prometida, esta siempre le ha resultado esquiva.

Entonces pide ayuda y se prepara para cambiar su perspectiva, su punto de vista. Piensa que en el fondo tiene que haber otra opción, que todo tiene que ser más sencillo.

Y la ayuda llega…

Y al abrirse a otra posibilidad escucha que ella ya es una mariposa, no es una oruga. Ya es una mariposa en este mismo instante, con sus inseguridades y sus malos hábitos. Ya es una mariposa y no un “capullo”. 😉 Pero, ¿cómo puedo ser una mariposa y no saberlo? Si, ya soy una mariposa, ¿cómo es que no lo estoy experimentando? ¿Cómo es que no lo siento? Y escucha atentamente: No lo estás experimentando…porque todavía te crees un capullo (oruga). ¡Vaya!

Luego mi experiencia es fruto de mi perspectiva, de aquello con lo que me estoy identificando. Si no me estoy experimentando como una mariposa plena de alegría, paz y amor es porque estoy eligiendo ser una oruga. Mi experiencia es fruto de un error, de una decisión equivocada en la que creo ser lo que no soy.

Y la solución siempre es la misma, darme cuenta de que en este momento me estoy identificando con una oruga, con un cuerpo, y volver a la conciencia de Quien Soy mientras internamente me digo: “Abro mis alas. Confío en el Amor”. ❤

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s