Brooklyn

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Temas: Búsqueda, Nuevo Mundo, El recuerdo del Hogar, Placer/Dolor, Tentaciones, Una última decisión.

En los años 50, la joven Eilis Lacey decide abandonar Irlanda y viajar a los Estados Unidos, concretamente a Nueva York, donde conoce a un chico del que se enamora. Pero un día, a Eilis le llegan noticias de un grave problema familiar y tendrá que decidir entre quedarse en su nuevo país o volver a su tierra natal. (FILMAFFINITY)

“El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee. L-128”

“Más allá de este mundo hay un mundo que deseo. L-129”

“Es imposible ver dos mundos. L-130”

Esta bonita película nos habla del anhelo que todos tenemos de una Nueva Vida y nos recuerda que el lugar donde creímos nacer no es nuestro verdadero Hogar.

“Este mundo en el que pareces vivir no es tu hogar. Y en algún recodo de tu mente sabes que esto es verdad. El recuerdo del hogar sigue rondándote, como si hubiera un lugar que te llamase a regresar, si bien no reconoces la voz, ni lo que esta te recuerda.” (L-182.1.1-3)

El dolor, la sensación de no encajar, de que el mundo no te ofrece lo que estás buscando suele ser el disparador de la búsqueda de algo que quizás no sepas que es en realidad. Esa búsqueda te lleva a dejar atrás lo conocido, cuestionar tu forma de vivir y pensar, y embarcarte en un viaje de descubrimiento hacia un Nuevo Mundo. En el caso de Eilin la falta de oportunidades en su Irlanda natal la lleva a embarcarse (literalmente), en búsqueda de nuevas oportunidades, con rumbo al Nuevo Mundo (Estados Unidos).

“No obstante, la búsqueda es inevitable aquí. Para eso viniste, y es indudable que harás lo que viniste a hacer. Alégrate de que tengas que buscar. Alégrate también de aprender que lo que andas buscando es el Cielo, y de que no puedes sino alcanzar la meta que realmente deseas.” L-131

Al principio tendrás vislumbres de ese Nuevo Mundo pero seguirás sintiendo atracción por lo que considerabas tu hogar de manera que te mantendrás con un pie en ambos mundos, lo que provoca sufrimiento y dolor. Eilin llega a Nueva York pero siente nostalgia de su familia y le cuesta adaptarse a su nueva vida hasta que el amor irrumpe en su vida transformándola.

La atracción por lo que consideramos nuestro hogar, el mundo, nos llama a través de la muerte, como en el caso de Eilin que decide retornar a Irlanda después de un suceso trágico. Entonces la otra cara de la moneda de la dualidad hace su aparición tentando a Eilin. Donde antes solo veía carencia, dolor y pérdida, ahora las cosas empiezan a irle bien y empieza a olvidar ese Nuevo Mundo que dejó atrás.

Tanto el dolor como el placer son las dos caras de una misma moneda. En un principio el mundo no te dará lo que quieres, lo que puede que te lleve a la búsqueda espiritual, pero luego las tornas se giran y empieza a darte todo aquello que pensabas que deseabas. Es un momento de tentación, un paso decisivo en el que se pone a prueba tu decisión de lo que realmente deseas.

Todo te apoya para cumplir tu propósito, tanto aquellos que consideras tus amigos, como aquellos que consideras tus enermigos. El recuerdo del Hogar siempre está presente y aquellos que consideramos nuestros enemigos pueden ser nuestros mejores maestros, como le ocurre a Eilin con su antigua jefa, al recordarnos que como dice el Curso: “No hay nada aquí que realmente desee.”

La decisión final de ver sólo un Mundo es lo que se nos pide para llegar a la experiencia de la paz y la felicidad. Esta decisión final implica dejar ir la culpa y abandonarse en los brazos del Amor.

“Es imposible ver dos mundos que no tienen nada en común. Si vas en pos de uno, el otro desaparece. Solo uno de ellos puede permanecer.” L-130

El viaje de Eilin es el mismo que todos emprendemos en algún momento de nuestra vida. El que iniciamos cuando prestamos atención y seguimos la guía de ese susurro (nuestro maestro interno, el recuerdo del Amor en nosotros) que nos recuerda que “más allá de este mundo hay un mundo que deseo“. Un viaje de vuelta a nuestro Verdadero Hogar.

~Iciar ❤

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