Rehén del ego o anfitrión de Dios

¿Qué prefieres ser rehén del ego o anfitrión de Dios? Aceptarás únicamente a aquel que invites. Eres libre de determinar quien ha de ser tu invitado, y cuanto tiempo ha de permanecer contigo. (T-11.II.7:1-3)

¿Quien quieres que sea tu invitado? Tú eliges. Es tu morada.

Si eliges al ego a través de pensamientos de juicio y ataque estarás apoyando la enfermedad de la mente y precisarás de curación.

Si por el contrario invitas al Espíritu Santo, a Jesús, a tu maestro interno, a tu santa morada que es la mente, estarás negando lo que el ego negó y afirmando tu santidad.

Lo que el ego negó es la verdad de tu identidad. Cada pensamiento de ataque que albergas es una negación de la verdad.

“En todo pensamiento hiriente que albergas, indipendientemente de donde lo percibas, yace la negación de la Paternidad de Dios y de tu relación filial con Él”.

Los juicios que emites contra ti mismo o contra cualquiera de tus hermanos, los conflictos y resentimientos que mantienes niegan que seas el Hijo de Dios, y que por lo tanto Dios sea tu Padre.

Niegan al separar.

Niegan al percibir diferencias.

Niegan al hacer tratos con la realidad.

Al negar tu realidad, al negar la verdad de que “aún sigues siendo tal como Dios te creó“, y de que “Dios no ha cambiado de parecer respecto de ti porque Dios no duda de Si Mismo“, te mantienes prisionero en una cárcel que tú mismo has construido.

Esa cárcel tiene una llave, y esa llave es el perdón.

Perdonar es negar la negación de la verdad.

Es decir: “No es verdad que no sea el Santo Hijo de Dios”. “No es verdad que me haya separado de Dios, y que sea diferente de Él”. “No es verdad que pueda sufrir o experimentar dolor”. “No es verdad que pueda ser una víctima del mundo o de otra persona”. “No es verdad que pueda ser tratado injustamente”. “No es verdad que necesite defensas”.

El ego y su sistema de pensamiento de separación, culpa y juicio no son la verdad.

Invitar al E.S es estar dispuesto a estar equivocado acerca de lo que te has enseñado a ti mismo. Es desear ver algo diferente de lo que estás percibiendo. Es tener la voluntad de sanar.

El E.S siempre está contigo y espera pacientemente a que cambies de parecer y tomes su mano para abandonar el mundo de conflicto y muerte.

Nunca te abandona.

Sabe que en algún momento tomarás la decisión de invitarlo y ser Su anfitrión de nuevo.

Espera hasta que estés dispuesto a escucharlo.

Pero tienes que desear escucharlo.

Estar dispuesto a acallar los gritos del ego y tender tu mano en busca de Su consuelo y ayuda.

Si tú le ofreces esa petición sincera, Él te devolverá océanos por lágrimas, y miles de pequeñas chispas iluminarán donde antes sólo había oscuridad.

Las tinieblas dejarán paso a la luz sólo con que recuerdes que: “La Voluntad de Dios es la mía, y la Voluntad de Dios para mí es Perfecta Felicidad“.

Nada que no sea eso puede ser Su Voluntad y por lo tanto tampoco la tuya.

La invitación a curar es la invitación al maestro de la sanación que destierra la enfermedad de la separación de la mente.

Trae todo vestigio de duda, miedo, tristeza, dolor, juicio y resentimiento ante Su luz y observa como se desvanece sin esfuerzo.

Muéstrate esperanzado porque la Respuesta a todo pesar ya mora en tu mente esperando a que le des la bienvenida.

Acude a Él en busca de consuelo siempre que lo necesites porque no te sientas bien.

Deja que Su luz ilumine tu mente y que los milagros reemplacen a todos tus resentimientos.

Pide el milagro, la corrección, y estate seguro de que se te concederá porque has acudido al maestro de la paz y la corrección.

Hazte a un lado y deja que Él te guíe.  Vuélvete a Él en busca de dirección.

Reconoce que si no estás en paz, si te sientes atacado o injustamente tratado, has soltado Su mano y has elegido ser rehén del ego de nuevo. No te juzges. Tuviste miedo de Su Amor. Tuviste miedo de tu Ser, de Su luz y decidiste esconderte de nuevo en las tinieblas donde ese Amor no pudiese alcanzarte.

Pero aunque le hayas soltado la mano, Él sigue ahí. Su Amor sigue ahí. Su Bondad sigue ahí. Su consuelo sigue estando a tu alcance.

Esa opción sigue estando disponible para ti en este mismo instante.

Esperando a que vuelvas a invitarlo a tu mente y esta vez decidas quedarte a Su lado.

~ Iciar ❤

 

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Me aquieto, escucho y espero la señal

Me siento a escribir mientras una suave brisa mece las cortinas del espacio donde estoy sentada frente al ordenador, dejando que mis manos se desplacen por el teclado sin tener claro que es lo que brotará en este instante.

Yo soy siempre la primera que se sorprende de lo que este instante me trae en forma de pensamientos, que se traducen en palabras, que se plasman en frases, otorgando un significado y un orden que no controlo.

Me detengo después de cada frase, y cada punto y aparte es como un respiro, una inspiración, una quietud que de pronto se ve alterada por un nuevo pensamiento que brota de mi mente y que queda reflejado sobre el papel.

Escucho y escribo.

Me aquieto, escucho, y dejo que las ideas me sorprendan.

¿Qué es lo que mi mente quiere contarme en este instante? ¿Qué es lo que busca expresarse a través de mí?

Todo brota a su debido tiempo, ni antes, ni después. No puedo forzar lo que lleva su propio ritmo. Solo puedo estar dispuesto para que cuando ese movimiento surga en la conciencia lo recoja en mis manos y vea la luz.

Si trato de forzar, sufro.

Si me altero queriendo saber que es lo que quiere expresarse, corto el flujo de vida y me detengo antes de tiempo.

Hay un ritmo por debajo de nuestro deseo de saber. Una corriente subterránea que se mueve serpenteante a su propio ritmo. Un torrente que no sabe de urgencias. Que siempre está fluyendo esperando que te unas a él en su cadencia.

Si lo haces, si te tomas el tiempo para aquietarte y escuchar, ese fluir te trae una sabiduría que creías olvidada. Te trae el recuerdo de un Reino no tan lejano donde un día fuiste feliz y a donde puedes regresar si ese es tu deseo.

Entonces das un paso atrás, y observas. Observas esa corriente que se despliega delante de tus narices. Y no haces nada, solo observas. Y esperas, esperas a que ese director de orquesta que es la vida te de paso.

Es tu momento.

Y entonces tocas tu música.

LLevas mucho tiempo ensayando para este momento.

Ya ha llegado.

Ahora es tu turno.

Has esperado en silencio escuchando, alerta a esa indicación de tu maestro.

Toda tu vida se concentra en este instante.

Y dejas que la música se mueva a través de ti, te conviertes en una canal para que esa corriente amorosa salga a la luz y toque el corazón de todos los que te escuchan.

Y vuelves a sumirte en el silencio.

Y todo vuelve a empezar.

Me aquieto, escucho y espero la señal.

~ Iciar

Donde nacen las palabras

Las palabras son pensamientos que brotan.

En si mismas no significan nada.

Son símbolos de símbolos.

Lo que importa es el espacio del que brotan.

Hay palabras que nacen en el campo de batalla. Son palabras cargadas de veneno emocional que se escupen como algo que sabe mal y te deja mal sabor de boca.

Hay palabras que hieren como cuchillas afiladas que buscan venganza.

Pero también hay palabras que sanan, palabras capaces de suavizar el dolor más profundo y elevar el alma.

Palabras cargadas de esperanza y de una certeza ante la que las dudas no tienen cabida.

Pueden tratarse de las misma palabras pero su impacto es muy diferente, tanto en el que las recibe, como en el que las pronuncia.

Vienen de dos reinos diferentes. Dos mundos en tu mente que no tienen nada en común.

Siempre sabes de donde proceden por como te sientes.

Uno de los reinos está dominado por un soberano cruel y vengativo, el otro por un gobernante amable y bondadoso.

Las palabras que brotan del reino de la crueldad están cargadas de miedo y se encuentran faltas de amor.

Son como criaturas hambrientas que buscan saciar su sed de venganza.

Son cínicas y solo buscan impresionar, hacerse notar. Claman a gritos que alguien les preste atención porque se encuentran terriblemente solos.

Sus despiadados ataques son el llamado de amor de un corazón desatendido.

Las palabras que brotan del reino de la bondad se nutren de la fuente del amor y son extensiones de la alegría serena del que se sabe completo.

Son gotas de lluvia que riegan el desierto hostil donde más se necesitan.

Acompañan, en ocasiones sin pronunciarse, aunque su efecto es igual de sanador.

Son bálsamos para el alma y reconfortan no solo al que las recibe, sino al que las da.

Brotan de una mente pacífica enamorada del silencio.

Todos reconocemos ambos reinos.

Todos podemos estar atentos al espacio en el que nuestra mente se encuentra a cada instante.

Observar nuestros pensamientos y las palabras que emitimos. También las que no pronunciamos pero cuyo clamor se extiende sin sonido alguno.

Podemos cultivar el jardín de nuestra mente arrancando de raíz toda semilla de miedo, culpa, enfado y dolor.

Pero para eso antes tenemos que detectar esas malas hierbas que dan al traste con la belleza del paisaje mental.

Estar atentos hasta al más leve y sutil susurro del miedo que adopta muchas formas.

Y llamar al Jardinero Real, a tu maestro interno, el Espíritu, siempre dispuesto a arrancar toda mala hierba que depositamos en Sus amorosas manos.

Nadie puede hacer este trabajo por nosotros.

Es nuestra responsabilidad cuidar de ese jardín y no permitir que su belleza se vea amenazada por pensamientos carentes de amor.

Es el regalo que te haces a ti mismo, y del que disfrutamos todos.

Cuida tu jardín.

~Iciar ❤

 

Entre dos mundos

Vivo entre dos mundos, dos mundos que no tienen nada en común.

Uno lo construí yo, el otro no.

Uno me atrae con sus miles de distracciones, deseos y expectativas como los cantos de sirena que atraían a los marineros hacia las rocas donde se estrellaban.

El otro me atrae como un faro en la oscuridad que me recuerda la seguridad del Hogar, de Tierra firme.

Me debato entre estos dos mundos.

Y me canso.

Y sufro.

Y me perdono por no decidirme por aquel que es mi salvación.

Y por momentos me juzgo por no ser capaz de saltar con los dos pies en la barca que me lleva a Tierra firme.

Y vuelvo a perdonarme por mi ambivalencia, por mis dudas y mi desconfianza.

Y empiezo a ser amable conmigo misma porque todavía me siguen tentando los cantos de sirena del mundo que no es mi hogar, y por que todavía sigo confiando en que esta vez no acabaré estrellada contra las rocas de la frustración de nuevo.

Es una locura.

Sólo el miedo, un miedo que no llego a comprender podría mantenerme vagando entre el Cielo y el infierno.

Pero tengo miedo. Un miedo profundo que brota desde las cavernas de mi propia mente inconsciente.

Miedo a disolverme en ese espacio donde no hay preguntas ni respuestas porque no son necesarias.

Miedo a soltar el timón y dejar que la corriente me dirija. A abandonar mi voluntad y rendirme a una Voluntad en la que todavía no confío. No siempre.

Por momentos me dejo llevar por ese vaivén de las olas y entonces de repente la tormenta se desata y el pánico vuelve a salir a la superficie.

-Esto es para valiente, escucho.

No me siento valiente. No en este instante en que el miedo me invade.

Yo estoy contigo, escucho de nuevo. No tengas miedo.

Y quiero creer a esa voz amiga y aferrarme a su confianza y fortaleza como a un salvavidas que me mantiene a flote.

-No hay nada que temer, sigo escuchando. Estoy contigo. Estás a salvo.

Y me agarro con más fuerza a esa voz mientras la tormenta ruge alrededor y me gustaría salir corriendo pero algo me detiene.

-Déjala que ruja, escucho de nuevo. No puede afectarte. Es solo un sueño, una pesadilla. No es real.

Y me permito estar en el centro del huracán sin ningún apoyo, sin defensas, unida a esa voz reconfortante que es lo único que quiero escuchar.

Céntrate en mí, escucho.

Y es lo que hago, porque quiero confiar en esa voz que me acompaña y me guía mostrándome el camino de vuelta a la paz.

Y la tormenta sigue rugiendo… pero yo estoy en calma.

~ Iciar ❤

 

Conviértete en un canal para el Amor

“El amor aflorará de inmediato en cualquier mente que de verdad lo desee, pero tiene que desearlo de verdad. Esto quiere decir desearlo sin ninguna ambivalencia, y esta forma de desear está completamente desprovista de la “compulsión de obtener” del ego.” T-4. III. Amor sin conflicto

¿Te has dado cuenta alguna vez que cuando estás en modo “dar” siempre te sientes bien? ¿Qué cuando estás compartiendo algo con alguien, cuando te estás dando sea a través de escuchar a alguien, acompañarlo en su proceso, o mediante tu trabajo, al dejar que tu genio interno se exprese a través de ti con la escritura, o pintando, o haciendo la comida para tu familia o tus amigos, hay una corriente de alegría que fluye a través de ti?Sin embargo en el momento en que pasas del modo “dar” a “esperar recibir” la energía cambia automáticamente.

Cuando la energía cambia a “esperar recibir” surge la frustración, el enfado o el desánimo.

Esto es así porque cuando entras en el modo “esperar recibir” estás conectando con la carencia y la necesidad, mientras que cuando estás dando estás conectado con la abundancia.

Cuando te estás compartiendo estás en el flujo del amor, eres un canal para ese amor y al permitirte que circule a través de ti tú eres el primero que lo experimenta.

Pero cuando estas en modo “esperar recibir” has cortado ese flujo, te has traicionado a ti mismo negándote a dar aquello que esperas recibir.

Esa “auto-traición” puede darse de muchas formas: por ejemplo piensas en llamar a alguien pero de repente piensas que esa persona podría llamarte a ti si quisiera hablar contigo. Entonces justificas tu punto de vista al verte como alguien “bueno” frente a alguien “no tan bueno”. Exaltas tus cualidades de la misma manera que subestimas y enpequeñeces las suyas.

Ahora ya estás seguro de que tú tienes la razón mientras esa persona está equivocada.

Pero si eres honesto contigo no te sientes bien. Y no te sientes bien porque te has traicionado a ti mismo. Has dejado de dar amor y por lo tanto te lo estás negando a ti mismo.

Estamos aquí para dar, para extender el amor que somos, para compartirnos y compartir con los demás nuestros dones. Sólo eso puede hacernos sentir bien: convertirnos en un canal para el amor.

¿Qué es lo que esperas de los demás? Reflexiona sobre la respuesta y empieza a dar eso que esperas recibir.

Conviértete en un canal para el amor.

~ Iciar

Brilla con tu luz

Déjate devorar por la Vida.

Deja que te engulla.

Vuélvete transparente para que hasta el viento más feroz pueda atravesarte,

tan ligero que nada pueda atarte,

tan certero que ninguna duda anide en ti.

Déjate devorar por la Vida.

Camina como lo haría un niño confiado y alegre.

Desnúdate de prejuicios.

Atiende a tu sentir.

Déjate devorar por la Vida,

y cuando las garras del dolor arañen tus entrañas no te resistas.

No te defiendas.

No entres en lucha.

Quédate quieto y observa.

Quédate tan quieto que te vuelvas invisible.

Entonces el dolor no podrá encontrarte. No podrá anclarse a ti.

Y al final desaparecerá en lo profundo de tu corazón.

Un corazón que seguirá latiendo y expandiendo su luz.

Ninguna sombra podrá mantenerse en su Presencia, y se desvanecerá sin esfuerzo.

Y al final solo habrá luz, y una nueva estrella ocupará su lugar en el firmamento.

Una estrella a la que se unirá otra, y otra, y otra…formando un tapiz que iluminará el mundo.

Déjate devorar por la Vida.

Ocupa tu lugar en el firmamento.

Brilla con tu luz.

~ Iciar ❤

Taller On-Line 25 días para los Milagros

¡Arrancamos el próximo JUEVES 1 DE SEPTIEMBRE 2016! Ya está abierto el plazo de inscripción en este taller. Recuerda que si te inscribes antes del próximo lunes 15 de agosto podrás beneficiarte de un descuento en el precio del Taller.:)

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¿Qué te impide ser feliz? ¿Te has preguntado alguna vez con honestidad que es lo que te está impidiendo ser feliz?

Ahora mismo, en este mismo instante, ¿qué crees que necesitarías para ser feliz?

Todos queremos ser felices, queremos ser capaces de enfrentar los desafíos de nuestro día a día con facilidad, descubrir aquello que hace a nuestro corazón cantar, sentir la alegría de tener un propósito y levantarse cada día con la ilusión de un nuevo amanecer.

Queremos vivir conectados, sentirnos acompañados, disfrutar de la vida con una sonrisa.

Ser más espontáneos, cantar y bailar sin preocuparnos de si alguien nos está mirando, reírnos y maravillarnos como en la noche de Reyes.

Queremos abrir nuestro corazón, dejar atrás nuestros miedos y encontrar la paz verdadera sin importar lo que esté ocurriendo a nuestro alrededor. Sentirnos guiados y mostrar la despreocupación de los niños que se saben amados.

Lo que en el fondo estamos anhelando es LA CONEXIÓN CON NUESTRO ESPIRITU, recuperar nuestro “kefi”, nuestra chispa divina, como Georgia en la película de “Mi vida en Ruinas”.

Todos, quien más quien menos hemos hecho intentos para dejar atrás nuestros miedos y volver al amor pero en la mayoría de los casos esos intentos no nos han llevado muy lejos.

Desde mi experiencia lo que nos mantiene alejados de esa chispa es que estamos buscando la solución de manera intelectual. Creemos que leer sobre el espíritu y saber conceptualmente lo que habría que hacer equivale a experimentar esa conexión. ¡Y no es así!

Nos mantenemos con un pie en la realidad del espíritu sin abandonar nuestra vieja forma de pensar basada en el miedo. Queremos experimentar paz pero al mismo tiempo mantenemos pensamientos de conflicto. Queremos ser felices mientras seguimos enganchados a nuestra infelicidad, a nuestra auto compasión.

Es como querer iniciar una nueva relación mientras nos mantenemos comprometidos con otra.

Aquella relación con la que estemos comprometidos será a la que dediquemos más tiempo, y la mayoría hemos estados más comprometidos con el miedo que con el amor.

Si queremos esa nueva relación con nuestro Espíritu tenemos que comprometernos y dedicarle tiempo. Tenemos que cuidarla. Tenemos que convertirla en nuestra prioridad número uno.

Y sobretodo tenermos que darnos cuenta de que YA NO QUEREMOS LA RELACIÓN CON EL MIEDO. Y para ello tenemos que dejar de alimentarlo. Tenemos que enfrentarlo, mirarle a la cara y decir: “Basta, no es esto lo que quiero. No voy a seguir alimentando mis miedos, no voy a seguir hablando de ellos, no voy a seguir creyendo a esa voz que tira de mí para abajo. Voy a observar mis pensamientos y las historias que me cuento día a día y voy a renunciar a todo aquello que no sea suprema felicidad. Te voy a abandonar. ¡Ahí te quedas!”

No podemos ser verdaderamente felices sin esta conexión con el Espíritu, sin abandonarnos en Él.

Y para ello necesitamos una práctica diaria.

Del mismo modo que cuando nos enamoramos estamos todo el tiempo pensando en esa persona, enamorarnos del Espíritu requiere que lo mantengamos en nuestra mente. Que volvamos nuestra mirada a Él en busca de consejo, de ánimo, de guía.

El estrés perpetuo y el caos interno que acompañan a una vida alejada del Espíritu provocan innumerables problemas físicos y emocionales, así como accidentes. Es la causa de las depresiones, de las enfermedades, de las adicciones y la sensación de vacío que nos inunda incluso cuando aparentemente tenemos todo en nuestra vida.

Mantenerlos alejados de nuestra verdadera naturaleza que es Espíritu nos mantiene enajenados, solos y aislados aunque estemos rodeados de gente.

Pero, ¡ESTO NO TIENE PORQUE SER ASÍ!

Somos Espíritu, completo e inocente.

Es el momento de soltar nuestras historias. De abandonar nuestra vieja forma de ser. De dejar atrás y renunciar a los pensamientos de conflicto. De ser honestos con nuestro sentir. De darnos cuenta de que no sabemos cómo llevar adelante nuestras vidas y mostrarnos humildes. Dejarnos enseñar.

Si estás leyendo estas líneas es porque dentro de ti ya hay un ANHELO AUTÉNTICO DE PAZ.  Si te has dejado guiar hasta este taller es porque TÚ ESPIRITU TE ESTÁ LLAMANDO  a volver tu vista hacia Él. A recordar ese susurro que te habla de paz, dicha, comprensión, alegría, confianza, amor.

Te está llamando a  RECUPERAR TU PODER. Lo necesitas, y el mundo necesita de ti.

Gracias por acompañarme en esta aventura del Ser.

EL TALLER: “25 DÍAS PARA LOS MILAGROS”

Ofrezco este taller como una forma de acompañarte en esa travesía del miedo al amor de manera amena, sencilla y práctica. Como una mano amiga que camina a tu lado y te recuerda que todo lo que necesitas ya está dentro de ti.

He querido hacer este taller eminentemente práctico ya que la experiencia de la paz SOLO viene a través de poner en práctica los principios que rigen ese mundo, el mundo del Espíritu.

Es un taller de auto-estudio y de ti depende los resultados que obtengas de él. Se precisa de tu voluntad y tu compromiso diario. Nadie puede llevar a cabo este trabajo por ti.

Los principios que comparto están basados en las enseñanzas de Un Curso de Milagros. NO es necesario que conozcas o hayas estudiado el Curso para poder beneficiarte de las enseñanzas de este taller.

Si lo conoces o lo has estudiado, los conceptos que se utilizan te resultarán conocidos. Si es la primera vez que oyes hablar del Curso o estás empezando su estudio te sugiero que te mantengas con una mentalidad abierta ya que algunos de los términos y conceptos desafiaran aquello que has creído hasta ahora. Si este es tu caso, tómalo como un experimento donde vas a jugar con diferentes ideas durante un mes. Luego ya tendrás tiempo de dejarlo ir si no es para ti. Pero date este tiempo para ver lo que puede enseñarte.

¡No es casualidad que estés aquí! Si el Curso todavía no ha entrado en tu vida, seguro que está en tu camino.❤

Este taller está compuesto de dos fases:

  1. La primera fase es de PREPARACIÓN. Son 4 días para prepararnos para esta travesía del miedo al amor.
  2. La segunda fase es de INMERSIÓN. Son 25 días donde estaremos viajando a través de diferentes conceptos y prácticas que nos ayudarán a recuperar la conexión con nuestro Espíritu.

Durante estos 29 días (25 + 4)  vas a recibir en tu correo electrónico lo siguiente:

  1. Un documento diario con la lección del día. Ese documento incluye una parte de lectura, donde se explica la lección de ese día, y tres partes prácticas a llevar a cabo a lo largo del día. Estas partes prácticas son : un enfoque para tener presente durante todo el día, un ejercicio para afianzar a través de la práctica la lección de ese día y una pequeña oración o meditación para antes de acostarse y de esta manera cerrar el día con el Espíritu en nuestra mente. Algunos días habrá lecturas adicionales del Curso de Milagros pero no hace falta que te compres el libro si no lo tienes (aunque puede que quieras hacerlo), las recibirás conjuntamente con el documento de ese día.
  2. Un audio de unos diez minutos donde ampliaré información sobre el enfoque de ese día, compartiré alguna experiencia y resolveré dudas.

Durante todo el taller yo estaré disponible para las dudas que puedan surgir (a través del correo electrónico) aunque el objetivo del taller es que empieces a confiar en tu propio maestro interno.

El hecho de que sean 25 días es meramente anecdótico y no tiene ningún significado. La idea surgió al recordar los Calendarios de Adviento de mi infancia donde durante los 25 días de diciembre ibas recibiendo un regalo hasta llegar al día 25 que representa el nacimiento de Jesús.

Esa idea me inspiró para llevar a cabo este taller de “25 días para los Milagros”. 25 días donde vamos a mantenernos comprometidos con el Amor, no importa lo que suceda en nuestra vida.

El precio del taller es de 120€. Si te inscribes antes del 15 de agosto puedes beneficiarte de un descuento de 20€ por lo que el precio sería de 100€.

Si estás preparado para recuperar tú “kefi” y reconectar con tu pacífico, alegre y amoroso Espíritu simplemente decide ahora mismo dejar atrás tu pasado y comprométete con la práctica diaria y consciente que se requiere.

¿Te unes a mí?

~ Iciar ❤

Puedes inscribirte o solicitar más información en el cuestionario que ves a continuación: TALLER ON-LINE 25 DÍAS PARA LOS MILAGROS

Afinarse

“Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación.” Un Curso de Milagros

Al igual que necesitas afinar tus instrumentos para que suenen mejor, de la misma forma necesitas afinar tus pensamientos para que únicamente reflejen Mi Voluntad.

Un instrumento desafinado crea desarmonía lo mismo que una mente que no ha sido afinada.

Al proceso de afinar nuestra mente para que refleje la melodía del Amor lo denominamos purificación.

Purificar es devolver la santidad a la mente para que pueda llevar a cabo la función para la que fue concebida con maestría.

Purificar es eliminar la discordancia, aquellos acordes que no le son propios.

La purificación se lleva a cabo por Aquel que conoces cuales son los acordes para los que fue concebida. Aquel que es capaz de tornar la desarmonía en música celestial.

Hoy vamos a poner nuestra mente a disposición de nuestro maestro interno, el experto afinador, para que purifique nuestros pensamientos y devuelva la armonía a nuestro corazón.

Y al purificar nuestros pensamientos estaremos preparándonos para recordar esa Canción Olvidada, la melodía del Amor, que empezaremos a entonar.

“Mi mente alberga solo lo que pienso con Dios.” Un Curso de Milagros

~ Iciar ❤

Expresar la alegría

“Sea cual sea el papel que se te haya asignado, fue seleccionado por la Voz que habla por Dios, Cuya función es asimismo hablar por ti. El Espíritu Santo escoge y acepta tu papel por ti, toda vez que ve tus puntos fuertes exactamente como son, y es igualmente consciente de dónde se puede hacer mejor uso de ellos, con qué propósito, a quién pueden ayudar y cuándo. Él no actúa sin tu consentimiento. Pero no se deja engañar con respecto a lo que eres, y escucha solamente Su Voz en ti.” L-154.2

Observa a los pájaros hoy. Ellos no cantan para ser felices, son felices y por eso cantan. Date cuenta de que no esperan a que alguien les oiga para cantar, incluso cuando nadie les oye siguen cantando porque cantar es su forma de expresar Quienes Son. Es su forma de compartir la alegría y la felicidad que sienten. Su canto es un canto de agradecimiento, de felicidad compartida.

Ellos, al igual que tú, no necesitan nada para ser felices. Lo son. Es un reconocimiento, y la melodía que entonan habla desde ese lugar de profundo gozo.

Así que hoy pregúntate, si en este instante fuese plenamente consciente de mi felicidad, si el miedo, la duda y falta de confianza desapareciesen de mi mente, ¿cómo expresaría ese amor? ¿Cual sería la forma que la felicidad tomaría en mí?

Quizás sea a través de la música, de la escritura, de sentarte tranquilamente en silencio, acompañar a alguien desde ese espacio, cocinar, pintar, bailar, o sonreír al cruzarse con alguien en la calle.

No importa la forma que la felicidad tome, lo importante es la Fuente de la que emana. Esa Fuente ya está presente Ahora. Su caudal de felicidad y dicha ya se está derramando sobre ti en este mismo instante en que estás leyendo estas líneas. Puedes rechazarlo o puedes aceptar lo que se te ha dado. Reconoce este hecho y expresa esa dicha y felicidad a través de tu manera única.

Únete a los pájaros hoy en ese canto de felicidad. Aunque nadie te oiga, aunque nadie te vea o valore lo que estás haciendo, sigue expresándote, no como una forma de obtener reconocimiento sino como una forma de reconocer los dones que el Espíritu está derramando sobre ti en este instante.

~ Iciar ❤

¡Que la paz sea contigo hoy!

Padre, ¡qué día tan sereno hoy! ¡Cuán armoniosamente cae todo en su sitio! Éste es el día señalado para que llegue a entender la lección de que no tengo que hacer nada. En Ti ya se han tomado todas las decisiones. En Ti ya se ha resuelto todo conflicto. En Ti ya se han colmado todas mis esperanza. Tu paz es mía. Mi corazón late tranquilo y mi mente se halla en reposo. Tu Amor es el Cielo y Tu Amor es mío. L- 286: La quietud del Cielo envuelve hoy mi corazón.

Si tengo que destacar una parte de la misa que siempre me ha emocionado y conmovido es el momento en el que el sacerdote dice: “Daros fraternalmente (somos hermanos) la paz.” Entonces te vuelves hacia las personas que te acompañaban, y hacia esas personas que la vida ha puesto en ese momento a tu lado y mientras les estrechas la mano dices: ¡Que la paz sea contigo!

Este momento de unión y celebración resume para mí todo el significado del mensaje de Jesús: unirnos en la paz de Dios.

Más allá de las palabras o del sermón de ese día, este simple gesto encierra, desde mi punto de vista por supuesto, la sabiduría que todos albergamos en nuestro corazón. Que SOMOS PAZ, SOMOS SANTOS Y NUESTRA SANTIDAD BENDICE AL MUNDO.

¿Por qué entonces no ofrecer la paz en el día a día?

No te pido que vayas por la calle dando la mano a los transeúntes mientras les dices: ¡la paz sea contigo hoy! (¡aunque habría que ver sus caras! 🙂 ) Al igual que decíamos el otro día podemos hacer este gesto de manera silenciosa. Unirnos mentalmente a alguien que sabemos que necesita ayuda, que está pasando por un momento bajo, y desearle la paz: ¡Que la paz sea contigo hoy ____ (nombre de la persona)! Y sentir como esa paz pasa a través de nosotros pues dar nos recuerda que tenemos aquello que ofrecemos. Así que si tu misma no estás pasando por un momento muy bueno, desear la paz a otros (tu mente te mostrará quienes son los mejores destinatarios) te recordará eso que creías perdido.

¡Qué regalo para uno mismo el recordar que SOY PAZ, que no tengo que hacer nada para serlo, no tengo que cambiar nada en mi vida, en mi cuerpo, en mis relaciones para sentir esa paz que SOY! Que es tan sencillo como respirar. ¡Y tan cálido como un gran abrazo!

Levantarme cada día con el pensamiento de: “Este es un día de sosiego y paz” (L-291) ó “Elijo pasar este día en perfecta paz” (L-255) y mi favorito: “La quietud del Cielo envuelve hoy mi corazón” (L-286) y recordar esa elección a lo largo del día mientras descanso en la paz que SOY.

Gracias a todos los que seguís este espacio aquí y en las redes sociales. Gracias a vosotros que os tomáis el tiempo de leer mis “locuras”. Gracias de corazón.

A todos y cada uno de los que hoy leáis esta entrada: ¡Que la paz sea contigo ahora y siempre!

Descansa en el Amor. Descansa en la Paz.

~ Iciar ❤