Deja que hoy decida por ti

Recibirás aquello que des.

El costo de dar es recibir.

Así que si en algún momento piensas que en alguna de tus relaciones falta algo, es porque no lo estás dando. Todo lo que falta en tu relación es porque no lo estás dando, y si piensas que si lo estás dando y aún así no sientes que lo estés recibiendo, te estás engañando a ti mismo.

Dar y recibir son simultáneos.

Dar da testimonio de que tienes aquello que ofreces. No puedes por lo tanto dar, y no recibir.

No puedes dar sin experimentar los efectos de aquello que das.

“Todo aquel a quien ofreces curación, te la devuelve. Todo aquel a quien ofreces ataque lo conserva y lo atesora guardándote rencor por ello. El que te guarde rencor o no es irrelevante: tú creerás que lo hace. Es imposible ofrecerle a otro lo que no quieres sin recibir esta sanción. El costo de dar es recibir. Recibirás o bien una sanción que te hará sufrir, o bien la feliz adquisición de un preciado tesoro.”

Y, o bien estás dando amor, o bien lo estás reteniendo.

Cuando lo retienes, sufres.

Así que nunca sufres por lo que otro hace o deja de hacer, sufres porque estás reteniendo amor y por lo tanto te lo estás negando a ti mismo.

¿Qué crees le falta a tu relación?

¿Qué crees le falta a tu vida?

Eso es lo que no estás dando. Eso es lo que estás reteniendo. Eso es lo que al no darlo, te lo estás negando a ti mismo.

El mundo sólo te muestra aquello que has decidido creer, aquello que has decidido valorar y atesorar. El mundo es un espejo, un eco que te devuelve aquello que envías como un bumerán. Aquello que das siempre vuelve a ti.

“La vida es un eco. Lo que envías, regresa. Lo que siembras, cosechas. Lo que das, obtienes. Lo que ves en los demás, existe en ti. Recuerda, la vida es un eco, siempre regresa a ti. “

¿Por que atesorar algo que no deseas? ¿Será porque en el fondo aún lo deseas?

¿Por qué atesorar ataque, conflicto, dolor, sufrimiento? ¿Es esto lo que deseas?

¿Por qué atesorar desconfianza, duda, inseguridad? ¿Es esto lo que deseas?

Pues verás aquello que desees.

Y creerás erróneamente que era real, cuando sólo se trataba del efecto de tu decisión.

Elije de nuevo hermano.

Deja que yo tome las decisiones por ti hoy.

Permíteme ser el juez de todas las situaciones que te inquietan o donde percibes que falta algo.

No te erijas en tu propio juez pues tu juicio todavía no está purificado y no sabrás que elección puede conducirte a la felicidad.

Si me lo permites, yo seré tu guía. Te conozco y se lo que más te conviene.

Juntos abandonaremos la falsa idea de que puede faltarle algo al Hijo de Dios.

Juntos somos invulnerables.

Dame tu mano hoy y deja que te enseñe que la luz, la dicha y la paz moran dentro de ti.

Deja que hoy “decida por ti“.

“Él me guía y conoce el camino que yo no conozco. Más nunca me privará de lo que quiere que yo aprenda. Por eso confío en que me comunicará todo lo que sabe por mí”.

~ J ❤

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