Día 21 – ¡No hay debería que valga!

Cuando estás en el Mundo Sencillo, todo lo que se ha de hacer se hace en el momento perfecto y con eficiencia mientras te relajas, confías y eres feliz. ~Julia Rogers Hamricks ❤

Esta entrada debería haberse compartido esta mañana. ¿O no?

Habitualmente las ideas para cada día surgen en el momento de sentarme a escribir por la mañana, o llevan unos días rondándome por la cabeza hasta que me siento a plasmarlas en el papel. Hoy,  sin embargo, no tenía ni idea de que iba a escribir. Eso no me preocupa porque he aprendido a confiar y escuchar, pero a diferencia de otros días hoy cuando me senté a escribir no surgía nada. Todo lo que aparecía lo veía forzado, nada me seducía lo suficiente. Pensamientos de “deberías escribir algo”, “tienes que compartir una entrada, te has comprometido a ello” brotaban en mi mente. Pero por más que me empujaba, nada. Así que opté por no creerme esos pensamientos de “debería” y “tengo que” y esperar a que surgiera la inspiración o sintiese lo que quería compartir hoy. Me puse a hacer otras cosas mientras observaba como de vez en cuando volvía a surgir el pensamiento de “deberías escribir algo”, o “ya se ha pasado la mañana”, pero simplemente escuchaba esos pensamientos sin engancharme a ellos. Ya llegaría el momento de compartir…

¿Qué deberías mantienes en tu vida? ¿Que es lo que crees que “tienes que hacer”? Cuando a pesar de tu planificación las cosas no cumplen tus plazos, ¿cómo te sientes? ¿Qué te dices a ti mismo? ¿Te enfadas con la vida o contigo o por el contrario permaneces en paz a la espera de que se despliegue el siguiente escenario? ¿Hay tensión en la incertidumbre y en la espera?

Tanto los “debería” como los “tengo que” pertenecen el mundo del ego. Cuando estoy haciendo algo y el pensamiento me dice que debería estar haciendo otra cosa se abre una brecha. Una brecha entre la realidad, como dice Byron Katie, que siempre es lo que está sucediendo en este momento, y la imagen de lo que debería ser que surge en tu mente. Esa brecha es el sufrimiento.

Tendemos a pensar que si no cumplimos con nuestros debería somos vagos, nos falta disciplina, necesitamos más esfuerzo y aplicación. Pero eso es simplemente una interpretación, un punto de vista.

Muchas veces, lo que según la mente de nuestro ego se ha de hacer, realmente no es así. Las cosas que no son necesarias o bien se postergan hasta que llega el momento adecuado, o bien se evaporan. ~ El Mundo Sencillo

Queremos mantener nuestros debería, que no solo aplican a lo que nosotros tenemos que hacer o dejar de hacer, sino a lo que los demás deberían hacer, o no hacer, o a lo que el mundo debería darme, como una forma de control. Controlarnos y controlar a los demás. Controlar el mundo y sus circunstancias. Pero probablemente ya te habrás dado cuenta de que ¡no hay control que valga!, NO CONTROLAMOS NADA, todo brota espontáneamente alineándose con nuestro deseo o no. Cuando se alinea, ¡estupendo, estamos de suerte!, pero cuando no se alinea…¡Ahí ya no nos sentimos tan bien!

Cuando sentí que era el momento de escribir esta entrada se me vino a la cabeza el libro El Mundo Sencillo, y lo abrí por una página buscando un texto que recordaba había leído. Y lo abrí ¡justo por la página donde estaba ese texto!, que abre esta entrada.

En el Mundo Sencillo, que es el mundo del Espíritu, no hay sensación de esfuerzo, todo es fluido, y aquello que necesitas se te provee en el momento preciso. Los “debería” y “tengo que” te alejan del Mundo Sencillo y te suman en el Mundo Complicado, que es el reino del ego. Deja que el Mundo Sencillo te guíe hoy y abandona tus exigencias, ¡salvo que estas te hagan sentir bien claro!

En el Curso del día

A lo largo del día de hoy vamos a tener presente que los “debería” y los “tengo queson una de las estrategias del ego para mantenerte en el Mundo Complicado. Que como dice Julia, “En el Mundo Sencillo siempre hay tiempo para todo lo que realmente se ha de hacer”.

Observa cuales son tus “debería”. Observa sobretodo aquellos que te acompañan desde hace tiempo como diablillos que te susurran al oído lo que tienes que hacer. Dejar ir un “debería” al contrario de lo que creemos no implica que no vayamos a hacer eso que nos dicta. Quizás efectivamente no lo hagamos, lo que indicaría que en el fondo no era tan necesario, pero también puede que lo hagamos y sobretodo que lo disfrutemos ya que habremos abandonado la tensión que nosotros mismos nos infringíamos. Y cuando disfrutas más haciendo algo, ¿cuando se te obliga a ello, o cuando lo decides tú mismo porque lo sientes y te apetece hacerlo? Incluso aquello que tienes que hacer sin remedio, ¿cuando es más sencillo? ¿Cuando te fuerzas con la tensión del “debería” o cuando dejas ir esa tensión y simplemente te pones a ello?

Durante el día de hoy cada vez que un “debería” surja en tu mente, cada vez que no cumplas tus expectativas o las de los demás, puedes recordarte a ti misma que: ¡No hay debería que valga! Nada es más importante que tu paz. Se amable contigo. Nada es más satisfactorio que alinearse con el proceso de la vida y sus tiempos. Dejarse mecer por la corriente sin saber a donde esta te llevará. Confiando en que la vida tiene su propio ritmo y siempre está de tu parte.

~ Iciar ❤

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