Día 8 – Busca la experiencia

Una de las ideas del Curso de Milagros es que experimentamos el resultado de nuestros pensamientos. Esto ya lo hemos escuchado muchas veces, aún así seguimos albergando determinados pensamientos que no nos hacen sentir bien, y los mantenemos en nuestra mente de donde brotan de vez en cuando alterando nuestra paz.

El Curso nos recuerda que la única razón por la cual los mantenemos en nuestra mente es porque de alguna manera son beneficiosos para nosotros, nos aportan algo, tienen un propósito. Esto también lo hemos oído muchas veces pero aún así dejamos que el disco rayado se repita una y otra vez a modo de Día de la Marmota.

Uno de los pensamientos que más se repetía en mi mente cuando empecé el estudio del Curso era: “mi vida es muy difícil“. Era como una letanía que me recordaba una y otra vez que era una víctima de mi vida, de mis circunstancias. Que otros tenían más suerte que yo porque sus vidas no eran tan complicadas. Ese pensamiento repetitivo surgía espontáneamente y cada vez que hacia acto de presencia me agarraba a él creyendo totalmente lo que decía.

Un día en que surgió de nuevo, ya estudiando el Curso, decidí aplicar lo que el Curso me decía a este pensamiento. Así que me senté con la voluntad de ver que si este pensamiento estaba en mi mente, y ciertamente lo estaba, era porque de alguna forma yo me estaba aferrando a él, le estaba dando un propósito que en ese momento desconocía.

El Curso te invita siempre a que pongas en práctica lo que en el se indica y a que no te quedes solo en el concepto mental sino que busques la experiencia. Y para ello solo se necesita la voluntad verdadera de que se te enseñe que lo que dice es cierto.

Me senté en meditación y pedí ver realmente cual era el propósito de mantener ese pensamiento de “mi vida es muy difícil” en mi mente. Realmente deseaba verlo así que estuve bastante tiempo en silencio esperando la respuesta. Y de repente lo vi, con una claridad tan meridiana como si alguien te colocase un papel con la respuesta delante de las narices. Puede ver y sentir el “orgullo” que ese pensamiento escondía. El “orgullo” asociado a todo lo que había leído, a todos los cursos que había hecho, a que mi vida fuese tan difícil. Fue como una bofetada en toda la cara. Ahí estaba el propósito escondido del que hablaba el Curso, el deseo de ser especial, aunque fuese porque mi vida era tan difícil. 😉 Y en el momento en que lo vi, pude soltarlo, entregarlo en paz. Desde entonces ese pensamiento no ha vuelto a mi mente.

Para mi fue una experiencia que me ayudó mucho a confiar y a tener certeza de que lo que el Curso enseña es verdad. Pero para ello hay que ir más allá del mero concepto y como dice buscar la experiencia. Y para buscar la experiencia hay que “utilizar la salida” como decíamos en otra entrada. Aplicar las enseñanzas a todas y cada una de las situaciones, personas y pensamientos de tu vida.

En el curso del día

Lo que te propongo hoy es que a lo largo del día prestes atención a los pensamientos repetitivos que mantienes en tu mente. Estos pensamientos pueden ser sobre ti, sobre los demás, sobre el mundo, sobre alguna circunstancia de tu vida, puede tratarse de algún debería, o no debería, de algo que pienses que necesitas para ser feliz, de algo que necesitas que alguien haga para que seas feliz, o que deje de hacer. Durante el día puedes ir anotando esos pensamientos en un papel.

Al terminar el día

Ahora vamos a aplicar las enseñanzas del Curso a alguno de los pensamientos que has anotado a lo largo del día o simplemente al pensamiento que surja en este momento. Puedes preguntarte: ¿Cual es el pensamiento que me está impidiendo ser feliz ahora? ¿Cual es el pensamiento que más repito, aquel que considero cierto, pero que no me hace sentir bien? Deja que un pensamiento surja en tu mente y trabaja con ese. Confía.

Cierra los ojos y deja que ese pensamiento surja. Date cuenta de cuanto dolor hay asociado a ese pensamiento, cuanta tensión. Interiormente pide ver cual es el propósito de mantener ese pensamiento en tu mente. Y permanece en silencio hasta que la respuesta brote de las profundidades de tu mente donde permanece escondida.

No te conformes con el ya lo se, con el concepto mental, y deja que se te muestre la verdad detrás de ese pensamiento. Te aseguro que cuando te tomas el tiempo para que se te enseñe, te quedará muy clarito. No lo podrás negar, solo humildemente entregarlo para su corrección en paz.

Y si en meditación no te llega nada no te preocupes, tu deseo de ver es suficiente y la respuesta brotará de alguna otra forma. Siempre de la mejor manera para ti y para tu comprensión. 🙂

~ Iciar ❤

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