¡Ya estás iluminado!

Tú no puedes volverte iluminado. Tú nunca estuviste no iluminado. Tú siempre has sido la luz de la consciencia misma. Jeff Foster ❤

La  mayoría de las personas pasan a través de sus vidas sin darse cuenta y ni tan siquiera interesarse por la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. En otras palabras, la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas ignorando el elemento más fundamental e íntimo de nuestra experiencia; esto es, ignorando o pasando por alto a nosotros mismos.

¿Por qué la mayoría de nosotros ignoramos o pasamos por alto este elemento íntimo y fundamental de nuestra experiencia?…

Por nuestra fascinación exclusiva en el contenido objetivo de la experiencia; esto es, pensamientos, imágenes, sentimientos, sensaciones, percepciones, etc…

Por el hecho de que la experiencia de ser consciente no tiene contenido objetivo la consideramos como ausente o no existente o, en el mejor de los casos, la consideramos como algo que ha sido perdido y que tenemos que buscar; ello implica treinta años de meditación sobre un cojín.

¿Cómo podría perderse la experiencia de ser consciente?

La experiencia de ser consciente no está escondida en las profundidades de nuestro ser; está a simple vista en toda experiencia.

¿Cómo podríamos decir, cuando vemos una película: “no veo la pantalla”?

¿Cómo podríamos decir: “no conozco la experiencia de ser consciente, o de la consciencia misma”?

¿Qué actividad o inactividad de la mente podría hacer que la experiencia de ser consciente fuera más obvia de lo que ahora es?

No es necesaria ninguna manipulación de la mente, del cuerpo, ni del mundo. La experiencia de ser consciente brilla de forma igual en toda experiencia. En nuestras depresiones más profundas, nuestros sentimientos más incómodos, nuestras experiencias más bellas y todo lo que hay en medio.

Yo, presencia consciente, no estoy limitada por nada que conozca, o de lo que sea consciente; de la misma manera que la pantalla no está limitada por ninguna de las películas que aparecen en ella.

Yo, presencia consciente, soy la realidad, el ingrediente esencial de toda experiencia; al igual que la pantalla es la realidad de la película.

Cuando estás mirando una película tan solo hay  pantalla o pantalla disfrazada tomando la forma de un paisaje. Cuando la pantalla se disfraza de paisaje sigue siendo únicamente la pantalla, no hay paisaje real. Podríamos decir que la realidad del paisaje es la pantalla.

No hay un yo separado real. La realidad del yo separado es el verdadero yo de la presencia consciente.

~~ Rupert Spira ❤

~ Iciar ❤

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