Todo es una invitación

Todo en la vida es una invitación, todo puede ser utilizado con el propósito de sanar aquello que todavía no hemos sanado, de sacar a la superficie lo que mantenemos oculto. Alejarnos de nuestras historias que nos dictan como debemos comportarnos y quienes somos, y volver a la conciencia del amor, nuestra verdadera naturaleza. Todo nos está llamando a “regresar a Casa”, o más concretamente a darnos cuenta de que nunca la abandonamos.

“¿Cual es el propósito de la vida en la tierra desde el punto de vista del alma?

Te lo puedo decir en 4 palabras: Tu alma está buscando experimentar lo que sabe.

Tu alma sabe que nunca dejaste a Dios y está tratando de experimentar eso. La vida es un proceso por el que el alma transforma Saber en Experiencia y, cuando lo que has sabido y experimentado se vuelve una realidad sentida, ese proceso está completo. Resulta que “Casa” es un lugar llamado “Completud”. Es la Conciencia Completa de Quien Eres Realmente a través del Saber Completo y de la Experiencia Completa y del Sentimiento Completo de eso. Es el final de la Separación entre Tu y la Divinidad. Esta separación es una ilusión, y tu alma lo sabe. La Completud puede definirse, por lo tanto, como el momento en el que termina la Separación, el momento de tu re-unificación con la Divinidad. En el momento de la re-unificación lo que ocurre es que simplemente recuerdas Quien Eres Realmente, y experimentas eso. Entonces, en cierto sentido es un “regresar a Dios”, pero solo en sentido figurado. En un sentido estrictamente literal es un volver a tu conciencia del hecho de que nunca te fuiste; que tú y Dios son Uno.” Neale Donald Walsh, En Casa con Dios

Saber algo no es suficiente. No estamos aquí para atesorar conocimiento, ya sabemos demasiadas cosas. Estamos llenos de conceptos que luego cuando la vida nos enfrenta a una determinada situación saltan por los aires y nos sentimos desanimados, vulnerables, y reaccionamos con ira o con ataque, olvidando aquellos conceptos vacíos como que “somos amor”, o “somos luz”, o “todo está bien”. ¡Un carajo, no todo está bien cuando me encuentro postrada en la cama con dolor! 😉

No podemos sentir que somos inocentes mientras sigamos creyendo en la culpabilidad, o en que podemos ser víctimas, o que alguien puede serlo. No podemos dividir entre buenos y malos y creer en el amor. No podemos mantener objetivos conflictivos como el amor y al mismo tiempo creer en el miedo. En algún momento tendremos que decantarnos por uno. Y tendremos que sentir…todo ese dolor, esa rabia, esa tristeza, esa ansiedad que no son más que el resultado de un sistema de pensamiento que se mantiene escondido en las profundidades de nuestro inconsciente.

Toda la vida es una invitación a recordar, toda situación puede ser utilizada con el propósito de sanar nuestra mente si así lo elegimos. Y sino, no pasa nada, ¡la lección se repetirá hasta que la aprendamos! Así que, ¿por qué no aprenderla en este instante? 😉

~Iciar ❤

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