Estar dispuesto a estar dispuesto

No siempre perdonar nos resulta fácil. Soltar nuestros resentimientos, dejar ir nuestro deseo de tener la razón y reconocer que estamos equivocados en nuestra percepción. Incluso aunque el dolor de mantenerlos sea tan fuerte que nuestra vida se convierta en un infierno.

En los casos en los que perdonar nos parece imposible, siempre me acuerdo de un ejercicio que aparece en el libro de Rosa María Wynn, El aprendiz Impecable. Dice así:

Años después, y ya siendo una estudiante del Curso, me encontraba en medio de una situación en la que la única salida cuerda que tenía era perdonar, pero mi resistencia era enorme. Ya se había vuelto claro para mí que tenía que ofrecerle al Espíritu Santo la pequeña dosis de buena voluntad que nos pide, pues aun con todo Su poder, Él no puede hacer nada sin que nosotros le hagamos esa ofrenda, pues eso sería violar nuestra libertad, y El honra completamente al Hijo de Dios. Pero la verdad era que no tenía ni la más mínima pizca de buena voluntad de querer perdonar.

De momento, me acorde de la idea de “querer querer” que se le atribuye a Ram Dass, y se me ocurrió extrapolarla a la pequeña dosis de buena voluntad que menciona el Curso, haciendo un pequeño cambio. Así que mire dentro de mí a ver si por lo menos “estaba dispuesta a estar dispuesta a perdonar”, y supe que no. Entonces repetí el proceso, a ver si por lo menos podía “estar dispuesta a estar dispuesta a estar dispuesta a perdonar”. Y, ya con esa mayor distancia, algo en mí se relajó y no me sentí tan “amenazada”. Le ofrecí al Espíritu Santo esa minúscula dosis de buena voluntad que había encontrado y lo que sucedió fue extraordinario. El resentimiento que tenía desapareció por completo, como si nada hubiese pasado, y volví a mi paz, pero con la felicidad de haber corroborado que aun con solo una pequeñísima dosis de buena voluntad de querer perdonar valía, y que el Espíritu haría el resto.

Desde que lo leí, he puesto en práctica este ejercicio en muchas situaciones. En algunas he necesitado poca distancia y en otras he necesitado hilvanar muchos “estar dispuesto” antes de sentir que así era en realidad. Pero siempre ha funcionado. El simple esfuerzo de seguir buscando algo de buena voluntad dentro de mí, demuestra que realmente la paz es mi prioridad. Y con eso es suficiente.

Lo que puesto en práctica con personas, pero también con situaciones. Por ejemplo con el dolor o la enfermedad. En el Curso Jesús nos recuerda que todo terminaría si por un instante nos diésemos cuenta de que somos responsables de lo que vemos y de los sentimientos que experimentamos.

“Esto es lo único que tienes que hacer para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape del pecado. Di únicamente esto, pero dilo de todo corazón y sin reservas, pues en ello radica el poder de la salvación:

Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar. Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí.

No te engañes por más tiempo pensando que eres impotente ante lo que se te hace. Reconoce únicamente que estabas equi­vocado, y todos los efectos de tus errores desaparecerán.”

No siempre estoy dispuesta a creerlo, pero busco esa pequeña dosis de buena voluntad. O cuando Jesús nos recuerda que “Yo soy la luz del mundo“, no siempre estoy dispuesta a aceptarlo, pero busco ese grano de mostaza y el resto se lo dejo a Él.

Tengo varias opciones del ejercicio. Una es simplemente decírmelo, otra es escribir la situación o la lección por ejemplo con la que encuentro resistencia, y empezar a sentir si estoy dispuesta a soltar mi resistencia.

Estoy dispuesto a perdonar a X. No

Estoy dispuesto a estar dispuesto a perdonar a x. No

Estoy dispuesto a estar dispuesto a estar dispuesto a perdonar a X. No

….

La Voluntad de Dios para mi es perfecta felicidad.

Estoy dispuesto a aceptar que La Voluntad de Dios para mi es perfecta felicidad.

Estoy dispuesto a estar dispuesta a aceptar que La Voluntad de Dios para mi es perfecta felicidad.

….

Si creo que estoy enfermo, estoy equivocado.

Estoy dispuesto a aceptar que estoy equivocado.

Estoy dispuesto a estar dispuesto a aceptar que estoy equivocado.

En ocasiones, y puesto que me gustan mucho las meditaciones, hago una meditación que se me ocurrió hace tiempo viendo Avatar. Hay un momento al final de la película en la que todos los navi’s están bajo el árbol de las almas unidos en una danza mientras el protagonista y su avatar están en el altar. Para mi representa un momento de renacimiento cuando dejas atrás tu yo limitado y das a luz a tu Ser. Entonces abres los ojos a un nuevo mundo, y se termina la película. 😉

En mi caso hago algo parecido, me imagino en el centro de un circulo rodeada de personas, pueden ser algunas que conozcas pero no tiene por qué, y todas están apoyando mi proceso. Todas están ahí para ayudarme a trascender aquello que necesito perdonar. Cada uno de ellos representa un “estar dispuesto“. Así que siento esa unidad, ese apoyo, como una larga cadena que me conecta con mi Yo Autentico. Una sola Mente, un solo propósito.

 ~Iciar ❤

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Un pensamiento en “Estar dispuesto a estar dispuesto

  1. Pingback: Meditación de la Bondad Amorosa (II)

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