Mirar, para ver

“Un maestro espiritual es el que entra con paso firme en la habitación de tu vida y ve lo que tú juras que no está ahí.” Neale Donald Walsh

Te voy a proponer un ejercicio. Cierra los ojos y dime: ¿cuantas cosas de color azul hay en el espacio dónde estás? Ahora abre los ojos, mira alrededor y vuelve a cerrarlos. ¿Cuantas cosas de color azul hay en el espacio dónde estás?

Probablemente esta segunda vez observes que eres capaz de enumerar más cosas que la primera vez.

Ahora levántate y observa el espacio donde estás buscando cosas de color azul. ¿Hay alguna que no habías visto ni la primera ni la segunda vez? ¿Donde estaban esas cosas que “no viste” las veces anteriores? Estaban ahí, siempre estuvieron ahí pero solo cuando buscabas algo de color azul fuiste consciente de ellas. Ese libro con la tapa azul en el fondo de la librería siempre estuvo ahí, pero sólo fuiste consciente de él cuando fijaste la atención en las cosas de color azul. Lo encontraste porque lo buscabas. Pusiste esa idea en tu mente “cosas de color azul”.

La primera vez que cerraste los ojos, si te encontrabas en un entorno conocido, tu mente probablemente se fue directamente a determinadas cosas que “recordabas” de color azul. Quizás objetos más evidentes, más grandes, a los que le tienes más cariño o que utilizas más.

La segunda y la tercera vez fuiste consciente de más objetos. Estuvieron ahí todo el tiempo esperando a que los vieras. No aparecieron “más tarde”. No llegaron a una hora determinada. Estaban allí todo el tiempo. Sin embargo, tú no los viste porque no los estabas mirando. Puede que ni te acordases de que estaban ahí, pero cuando elegiste buscar cosas de color azul, los viste, y por lo tanto los experimentaste.

Una cosa no aparece de repente cuando la ves. El que la veas hace que de repente “se aparezca” ante ti.

¿Te ha pasado alguna vez que has perdido algo, no lo encuentras y al día siguiente lo ves donde jurarías que no estaba?

Todas las posibilidades están ahí todo el tiempo. El hecho de que veamos una de ellas no la “pone ahí” en sentido literal, la pone “aquí” en tu mente.

¿Qué realidad de las que existen pongo en mi mente?

Aquella que elijo ver.

El Curso de Milagros nos recuerda que cuando la paz sea la opción elegida, eso será lo que experimentemos.

Cuando me siento por momentos en conflicto, cuando no veo una salida, cuando siento que me he perdido, me acuerdo de “ese libro azul (como el Curso 😉 ) olvidado al fondo de la librería”. Entonces recuerdo que la paz es una elección y que si no la estoy experimentando es porque no la estoy mirando, porque he elegido ver otra cosa. La he olvidado al fondo de la librería, pero sigue ahí, siempre está ahí, esperando pacientemente a que la elija de nuevo.

“Podría ver paz en lugar de esto (dolor, enfermedad, tristeza, culpa, desconfianza, enfado, traición….)”

 ~Iciar ❤

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