Haz espacio para la verdad

Esto es lo único que tienes que hacer para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape del pecado. Di únicamente esto, pero dilo de todo corazón y sin reservas, pues en ello radica el poder de la salvación:

“Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar. Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí.” T-21.II.

¿Eres feliz? En este instante, ¿eres feliz? No te pregunto si eres un poco feliz sino inmensamente feliz. Se honesto. Esto es entre tú y yo.

No eres feliz y ¿sabes porqué? Porque has creído que puedes ser infeliz. Has depositado tu fe en esa creencia, en ese pensamiento, hasta convertirla en tu experiencia.

Y crees que eso que piensas es verdad. Crees que es un hecho. No te das cuenta de que se trata de una opción. La opción elegida por ti dado el estado en el que te encuentras.

Ese pensamiento crea el mundo que conoces. Un mundo infeliz, con personas infelices. Y luego miras a ese mismo mundo y validas tu creencia. ¡Ves, tenía razón!

No te das cuenta de que tu propia creencia en la infelicidad es el origen de todo lo que ves y has visto hasta este momento.

Y no verás algo diferente hasta que no te des cuenta de que nadie te ha hecho nada. No puedes ser víctima de tu propio sistema de pensamiento. De aquello que has elegido sostener a través de tu fe en ello. Es tu decisión, a cada instante, de creer en la infelicidad la causa de tu malestar.

Has convertido a la infelicidad en tu ídolo, uno al que rezas todos los días.  No crees que esto sea así, pero así es.

Todo aquello que ves es el resultado de aquello en lo que inviertes, aquello en lo que crees, aquello que en el fondo deseas ver.

Que puedes ser infeliz es simplemente un pensamiento que no has cuestionado. ¿Es verdad que puedes ser infeliz? ¿Estás totalmente seguro de que puedes ser infeliz? ¿Estás dispuesto por tu momento a no tener razón? ¿A cuestionarte tu forma de ver esta situación? ¿A cuestionarte todo tu pasado? ¿Estás dispuesto a que se te muestre la verdad?

Yo te digo que en verdad NO PUEDES SER INFELIZ por que lo que tu eres es pura dicha. La Gracias va contigo donde quiera que tu vas. No hay espacio o tiempo que pueda alejarte de ella. Allí donde te encuentres, la Gracia te alcanzará.

Ábrete a la posibilidad de que hayas estado equivocado todo este tiempo. De que sigas equivocado.

Y haz espacio para la verdad.

Si supieras el significado de Su Amor, tanto la esperanza como la desesperación serían imposibles. Pues toda esperanza quedaría colmada para siempre y cualquier clase de desesperación sería inconcebible. Su gracia es Su respuesta para toda desesperación, pues en ella radica el recuerdo de Su Amor. ¿Cómo no iba Él a proporcionar gustosamente los medios a través de los cuales puede reconocerse Su Voluntad? Su gracia es tuya sólo con que la reconozcas. Y Su memoria despertará en la mente que le pida los medios a través de los cuales su sueño termina.

“Tu gracias me es dada. La reclamo ahora” L.168

~ J ❤

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