Oponer resistencia

“No puede ser difícil llevar a cabo la tarea que Cristo te encomendó, pues es Él quien la desempeña.” T-25.I (*)

Deja de oponer resistencia y ríndete ante lo inevitable. Deja de sostener el velo que te impide ver lo que ya está dispuesto para ti.

Tú no tienes que descorrer el velo, de eso ya me ocupo yo. Pero necesito tu consentimiento.

Pide que el velo se retire y así se hará.

No lo sostengas por más tiempo. Ya ha llegado el momento de atravesar la niebla. De abandonar la confusión y el caos y entrar a la claridad de la visión de Cristo.

No lo demores más.

El momento es AHORA. ❤

EJERCICIO DE SOLTAR LA RESISTENCIA

Deja que una situación o persona surja en tu mente. Algún conflicto que sostienes y que ya es tiempo de soltar. Lo único que lo mantiene es tu resistencia a dejarlo ir.

Imagina que tu mano derecha encierra ese conflicto. Cierra esa mano para simbolizar que se requiere de un esfuerzo para mantener algo agarrado. La mano izquierda déjala abierta y observa que no se requiere de ningún esfuerzo para mantenerla abierta.

Ahora cierra los ojos y mantén las manos como hemos dicho. La derecha con el puño cerrado simbolizando la resistencia a soltar ese conflicto que hemos depositado en ella, y la mano izquierda abierta simbolizando la libertad que implica el soltar.

Mentalmente di:

“Te entrego esta resistencia. Me doy cuenta de que yo mismo sostengo este conflicto y que mantenerlo no me hace sentir bien. Abandono la resistencia, la pongo en tus manos. Ayúdame a descorrer el velo que me mantiene atado a la confusión y al miedo. Despeja la niebla de mi mente para que pueda ver esta situación, o a esta persona, a través de tus ojos.”

A partir de ahora simplemente respira mientras mentalmente puedes decir: “Confío en el Amor.”

No hagas nada con la mano derecha que representa la resistencia. Puede que durante la meditación sientas que empieza a abrirse, no lo dirijas tú. Deja que se abra al ritmo que tu guía interna te indique. No la abras tú o te perderás la liberación que acompaña a este ejercicio. Sigue meditando mientras te sientas cómodo. Cuando notes resistencia, abre los ojos.

Puede que la mano se abra, se suelte la resistencia, en una primera meditación pero puede que no sea así. El tiempo que lleve no depende de ti. De ti depende estar tranquilo con la confianza de que como dice la frase del inicio de este artículo, no puede ser difícil llevar a cabo esta tarea ya que no eres tú quien la desempeña. Si hay esfuerzo, es que estás tratando de dirigirlo. Puede que dependiendo del conflicto sueltes la resistencia en media hora, una hora, tres horas o en varias veces, pero siempre que te sientas a hacer esta meditación con la voluntad de soltar, ese nudo se irá aflojando. Puede que no lo notes, pero así será. ❤

Cuando la mano se abre ella sola, suele ir acompañado de liberación. De la sensación de que un peso desaparece. O puede que notes una elevación, que se abre un espacio. Atiende a tu sentir. Sabrás que se ha soltado cuando la situación que antes te generaba conflicto, duda, confusión, enfado, solo te aporte paz. ¡Lo sabrás! 🙂

~J ❤

(*) Hace referencia al Capítulo 25 de Un Curso de Milagros, “El vínculo con la verdad

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