Estar dispuesto

“Es fácil entender las razones por las que no le pides al Espíritu Santo que resuelva todos tus problemas por ti. Para él no es más difícil resolver unos que otros. Todos los problemas son iguales para Él, puesto que cada uno se resuelve de la misma manera y con el mismo enfoque. Los aspectos que necesitan solución no cambian, sea cual sea la forma que el problema parezca adoptar. Un problema puede manifestarse de muchas maneras, y lo hará mientras el problema persista. De nada sirve intentar resolverlo de una manera especial. Se presentará una y otra vez hasta que haya sido resuelto definitivamente y ya no vuelva a surgir en ninguna forma. Sólo entonces te habrás librado de él.” C.26-1 (*)

No quieras dirigir tu proceso. No te erijas en tu propia guía, déjame a mí ese papel. Yo soy tu guía interna, el recuerdo del amor dentro de ti.

¿Quieres dejarme sin trabajo? 😉

Soy bueno, soy muy bueno llevándolo a cabo. Pero para poder llevarlo a cabo necesito tu permiso.

Si te empeñas en una determinada dirección, si no estás dispuesta a soltar el control, a cederme el volante, no puedo ayudarte. ¿Cómo sabes que eres tú la que está queriendo llevar el control? Es muy fácil, hay tensión, hay dudas, y al final surge la frustración.

La frustración siempre te muestra de manera clara donde te estas aferrando a tener razón, a querer dirigir, a querer que las cosas sean a tu manera. La frustración siempre implica control.

Todo es mucho más sencillo. No te he pedido que hagas ningún esfuerzo, no te he pedido que sepas que hay que hacer. Te he pedido un “pequeño grano de mostaza” de buena voluntad. Te he pedido “estar dispuesto“.

Es tu disposición lo único que necesito de ti. Estar dispuesto a escuchar, estar dispuesto a dejarte enseñar, estar dispuesto a perdonar, a perdonarte, a seguir mi guía, a cambiar tu percepción.

Solo eso.

Es tan sencillo…que te parece difícil. Es un no-hacer.

“Cada vez que decides resolver un problema por tu cuenta, o consideras que se trata de un problema que no tiene solución, lo has exagerado y privado de toda esperanza de corrección.” C.26-6.7

Estas tan acostumbrada a querer controlar, a querer saber, a querer entender, a querer en general que un gesto tan sencillo se te hace un mundo.

Estar dispuesto es la rendija a través de la cual la luz penetra en tu mente y la sana. De la misma forma que la luz del sol entra por el espacio más diminuto de tu persiana, el más pequeño gesto de buena voluntad por tu parte permite que mi luz ilumine tu mente.

Así que solo necesitas estar dispuesto y del resto me ocupo yo. Te pido tan poco…

Déjame hacer mi trabajo, no me quieras enviar a la cola del paro. Soy muy bueno en él. 😉

Cada vez que la frustración haga acto de presencia date cuenta de que en ese mismo instante hay algo que estás queriendo controlar. Y no querrías controlarlo si no te diese miedo, luego la frustración te muestra donde en tu mente todavía escondes miedo. Donde estas eligiendo el miedo en lugar del amor.

Es el momento de elegir de nuevo. Es el momento de elegirme. Es el momento de recordar Quien Eres.

“Te entrego mi necesidad de control. Me doy cuenta de esta necesidad proviene del miedo y no quiero que siga siendo mi compañero de viaje. Estoy dispuesto a dejar ir esta necesidad ahora. Estoy dispuesto a elegir el amor como mi nuevo compañero de viaje.”

~J ❤

(*) Hace referencia a Un Curso de Milagros

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