Mas allá de las nubes

Trataremos ahora nuevamente de llegar a la luz en ti, que es donde realmente se encuentra tu salvación. No puedes encontrarla en las nubes que rodean la luz, y es ahí donde la has estado buscando. No está ahí. Esta más allá de las nubes, en la luz que se encuentra más allá de ellas. Recuerda que tienes que atravesar las nubes antes de poder llegar a la luz. Pero recuerda también que jamás encontraste nada que fuese duradero o que realmente quisieras en los tapices de nubes que te imaginabas. Puesto que todas las ilusiones de salvación te han fallado, seguro que no querrás quedarte en las nubes buscando en vanos ídolos falsos, cuando te sería tan fácil llegar hasta la luz de la verdadera salvación. Trata de ir más allá de las nubes utilizando el medio que te atraiga. Si te resulta útil, piensa que te estoy llevando de la mano, y que te estoy guiando. Y te aseguro que no será una vana fantasía. L-70.8 (*)

Paz no es tranquilidad. Lo que el ego busca es la tranquilidad. El Espíritu reconoce la paz como su verdadera naturaleza. La paz no es ausencia de ruido. El silencio que eres lo incluye todo, también el ruido. No se te pide que todo se acalle a tu alrededor para experimentar ser Quien en Realidad Eres. Ni siquiera se te pide que no haya pensamientos. Los pensamientos irán y volverán durante un tiempo. Aparecen y desaparecen como las nubes en el cielo. Pero el cielo siempre está presente, ya se trate de un cielo despejado o nublado.

El ego busca la tranquilidad que el asemeja a un cielo despejado. Pero no siempre el cielo está despejado. En ocasiones las nubes cubren su apariencia. Incluso las de tormenta pueden surgir y tentarte a pensar que el cielo no esta ahí. Pero el cielo siempre está presente. El cielo es donde surgen las nubes. Él las sostiene.

No te pelees con las nubes. No busques que ellas desaparezcan. Tu salvación nunca ha residido allí. No te agotes buscando la luz donde no se encuentra.

La paz siempre está presente. Oculta detrás de las nubes para aquellos que todavía no han aprendido a ver. Puede estar oculta, pero no puede desaparecer de la misma forma que el cielo puede permanecer oculto detrás de una tormenta pero no puede desaparecer.

La paz nunca te ha puesto ninguna condición para estar presente. Pero tú si le has puesto muchas condiciones a la paz. Y las condiciones es todo aquello que crees que necesitas para estar en paz. Es ahí donde buscas tu salvación. Pero la salvación no se encuentra ahí. Entonces clamas al cielo pidiendo ayuda y aparece la frustración.

Estaría en paz si… (rellena el espacio con todo aquello donde has buscado la paz: pareja, salud, dinero, trabajo, …)

Has buscando la tranquilidad, el cielo despejado, pero no es eso lo que yo te pido.

Observa esas nubes que ocultan la verdad en tu mente. Y date cuenta que la verdad no está en las nubes. No hace falta que desaparezcan para que puedas experimentar paz.

No te identifiques con las nubes, no pongas tus aspiraciones en ellas. No son duraderas y ya se te ha dicho que lo que no permanece no puede ser verdad.

La verdad es inmutable. Siempre está presente. No desaparece.

Busca y reconoce aquello que siempre está presente, aquello que permanece inalterado. Busca la luz en ti.

No te conformes con la tranquilidad del ego. Ve más allá y respira en la certeza de que una vez hayas atravesado las nubes la paz te espera para devolverte a Casa.

Toma mi mano y yo te guiaré mas allá de las nubes hacia la Verdad que siempre ha estado presente. Aquí y ahora. Solo paz.

~ J. ❤

(*) Lección 70 de Un Curso de Milagros: Mi salvación procede de mí

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