El Cristo en ti

Yo no soy diferente a ti. Todavía me ves como algo externo, como alguien sabio.

Soy ciertamente tu hermano mayor pero no en el sentido del mundo. En el mundo un hermano mayor siempre lo será aun cuando tú llegues en algún momento a su misma edad. El siempre irá por delante y no podrás alcanzarle nunca.

No es así en el Cielo….

Yo seré tu hermano mayor mientras lo necesites pero esto no será así siempre. Y depende de ti elegir cuando decidas ser mi igual.

Recuerda que os dije que vosotros haríais las mismas cosas que yo, y cosas aún mayores. Esto es así porque ambos compartimos la misma esencia: el Cristo interno.

Yo soy el Cristo, de la misma forma que tú lo eres. Eso que compartimos nos hace hermanos, hijos de un mismo Padre. No hijos diferentes, sino iguales a los ojos del Padre. Dios sólo tiene un único Hijo. Ese Hijo lo eres tú, al igual que yo. Al mismo nivel. Cuando aceptes esto verás que siempre ha sido así.

Puedes retrasar este reconocimiento, y ciertamente lo harás, pero no para siempre. No puede alejarte de lo que ya Eres. Puedes decidir no experimentarlo y es lo que haces cada vez que te sitúas por debajo de mí. Yo soy tú, eso es lo único que quiero que aprendas. No te quedes simplemente en tu Amor por mí. Esa es la pared con la que te encuentras en este momento. Ese es tu desafío. ¿Es orgullo considerarte mi igual? ¿Es humildad? ¿O es más bien miedo?

¿Qué te separa de mí? ¿A qué distancia te consideras digna de estar? Todavía mantienes una brecha de separación entre ambos. Es esta brecha la que tienes que perdonar. No tienes que salvarla porque en realidad no existe, ni nunca ha existido. No hay separación entre tú y yo salvo en tu mente.

¿Quieres mantenerte separada de mí? ¿Quieres seguir considerándome alguien especial y por lo tanto inalcanzable?

Yo no quiero eso para ti, y en el fondo tú tampoco. ¿Puedes perdonar el miedo a ser igual que yo? ¿Puedes perdonar tu idea de que no eres como yo? ¿Puedes perdonar tu especialismo con respecto a mí?

Piensas que te crucificarán si dices que eres como yo, pero tú misma lo haces si no lo aceptas.

Es el momento de elegir entre la crucifixión y la resurrección. Tú eliges que quieres. Y aquello que elijas será lo que experimentes.

¿Quieres recordar Quién Eres? Yo puedo ayudarte pero necesito que tú lo hagas antes.

No te unas a mí en la crucifixión, únete a mí en la resurrección. Ese es mi mensaje. No enseñes que mi muerte fue en vano. Enseña, más bien, que no morí, demostrando que vivo en ti. Ese es el mensaje del Cristo en ti que hoy quiero que despiertes.

Puedes aceptar esto AHORA o ¿quieres seguir retrasando tu llegada al Cielo? ❤

Yo te digo, hermano mío: “Deja de contar, deja de inventar excusas, deja de pretender que la puerta está cerrada. Yo estoy aquí, en el umbral. Extiende tu mano para tomar la mía y juntos abriremos la puerta y la traspasaremos”. Yo soy la puerta al amor sin condiciones. Cuando la atravieses, tú también serás la puerta.  El Evangelio según Jesús, Paul Ferrini

~J. ❤

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s