El amor no abriga resentimientos

Tú, que fuiste creado en el Amor a semejanza de Sí Mismo, no puedes abrigar resentimientos y conocer a tu Ser. Abrigar resentimientos es olvidarte de quien eres. Abrigar resentimientos es permitir que el ego gobierne tu mente y condenar el cuerpo a morir. Quizás aún no hayas comprendido del todo lo que abrigar resentimientos le ocasiona. Tu mente. Te hace sentir como si estuvieses enajenado de tu Fuente y fueses diferente de Él. Te hace creer que Él es como aquello en lo que tú piensas que te has convertido, pues nadie puede concebir que su Creador sea diferente de sí mismo. Lp1.68 (*)

Cierra los ojos y deja que a tu mente venga una persona. Imagina a esa persona tal y como la ves ahora. Quizás guardes algún tipo de resentimiento respecto de ella. Quizás pienses que es frívola, o prepotente, desconfiada, poco sincera, manipuladora.

Imagina que esa persona está enfrente de ti y que en medio de las dos hay un espejo. Ella está a un lado del espejo y tú del otro lado. Ese espejo es como esos en los que al mirarte, ves tu imagen deformada. Eso es lo que hacen tus resentimientos, deformar tu imagen de ti mismo haciéndote creer ser lo que no eres. Todo resentimiento que mantienes, oculta la Verdad para ti. La oculta detrás de ese espejo en el que te miras y por lo tanto todo lo que ves en el otro, se refleja en ti.

Ahora mentalmente vas a preguntar: ¿Cuál es el resentimiento que guardo respecto de esta persona? ¿Qué es lo que necesito perdonar?

Una vez hayas planteado la pregunta vas a quedarte en silencio respirando. De esta forma podrás escuchar la respuesta que aparecerá escrita en el espejo que os separa. No busques tú la respuesta, por mucho que pienses que ya la sabes, date tiempo para que se te muestre. Quizás te sorprenda lo que aparezca.

Una vez la respuesta haya aparecido en el espejo, vas a decir mentalmente: “El amor no abriga resentimientos. No traicionaré a mi propio Ser.” Luego permanecerás en silencio durante unos cinco minutos mientras simplemente te concentras en la respiración. Puedes seguir repitiendo la frase durante ese tiempo si así lo prefieres. Cada resentimiento es una piedra que cargas en tu mochila, es hora de dejarla ir y aligerar tu caminar.

Al cabo de ese tiempo, aunque la palabra siga escrita en el espejo, darás las gracias a la persona que elegiste por mostrarte algo que escondías y que te impedía ser y expresar el amor que eres, algo que ya no estás dispuesto a seguir llevando contigo.

De esta forma estarás manifestando que no estás dispuesto a seguir albergando resentimientos. Que no seguirás traicionando a tu Ser, ocultándote de Él.

Durante el día de hoy cada vez que algún pensamiento de resentimiento contra alguien surja en tu mente, tanto si esa persona esta físicamente como si no, te preguntarás: ¿quiero seguir albergando este resentimiento sabiendo que todo lo que pienso de ti, no puedo evitar no pensarlo de mí? Luego internamente repites la frase de hoy:

“El amor no abriga resentimientos. No traicionaré a mi propio Ser.”

~J. ❤

(*) Lección 68 de Un Curso de Milagros

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s