Una invitación a Despertar

“La condición natural de la mente es una de abstracción total. Mas una parte de ella se ha vuelto antinatural. No ve todo como si fuese uno solo, sino que ve únicamente fragmentos del todo, pues sólo de esa manera puede forjar el mundo parcial que tú ves. El propósito de la vista es mostrarte aquello que deseas ver. Todo lo que oyes le trae a la mente únicamente los sonidos que ésta desea oír.

Así fue cómo surgió lo concreto. Y ahora son las cosas concretas las que tenemos que usar en nuestras prácticas. Se las entregamos al Espíritu Santo, de manera que Él las pueda utilizar para un propósito diferente del que nosotros les conferimos. Él sólo se puede valer, para instruirnos, de lo que nosotros hicimos, pero desde una perspectiva diferente, a fin de que podamos ver otro propósito en todo.” Lp1. 161.2-3 (*)

Todo lo que estás experimentando tiene un único propósito: ayudarte a Despertar a tu Verdadera Naturaleza. Puedes creerme o no pero eso no cambiará el hecho de que por muy diferente que sea la forma que una situación adquiera, el contenido es siempre el mismo: miedo. Miedo manifestado de múltiples formas, con diferentes disfraces, pero miedo al fin y al cabo. En algunas situaciones te resulta más fácil identificar el miedo que subyace, en otras no tanto. Incluso cuando las cosas te van aparentemente bien, siempre hay un susurro que te recuerda que en cualquier momento se pueden torcer. Entonces te dedicas a acallar esa voz y seguir adelante. Hasta la próxima vez…

Mientras estés identificado con un cuerpo, el miedo estará presente. Mientras estés apegado al mundo y sus colorines, el miedo te estará esperando a la vuelta de la esquina. Te dejará que te confíes un poco, y entonces al doblar la esquina te darás de bruces con él.

Aunque los disfraces sean diferentes y algunos adopten máscaras grotescas y otros sonrientes, siguen siendo máscaras que ocultan lo que está detrás. Y lo que está detrás es miedo.

El mundo es variedad, pero la Verdad es Unidad. Por eso te recuerdo que aunque la forma que adopten las situaciones de tu vida sean diferentes, el propósito siempre es el mismo. El propósito es único.

En las manos del ego ese propósito es perpetuarte en la creencia de que eres un cuerpo, una víctima de las circunstancias, alguien a quien en ocasiones las cosas le van bien, y en otras mal. El propósito en este caso es mantenerte en el miedo, hacerte mirar en la dirección equivocada para que todo siga igual, aunque parezca cambiar en la superficie.

En las manos de tu maestro interior, en mis manos, el propósito es Despertar. En mis manos el propósito se vuelve santo pues es tu santidad lo que se te recuerda. Desde esta perspectiva toda tu vida ha sido una invitación a Despertar, y se te seguirá invitando hasta que la aceptes. Puedes por lo tanto retrasar el instante, pero no puedes evitar lo inevitable. En algún momento aceptarás la invitación. Te lo aseguro. ¿Por qué no hacerlo AHORA?

Durante un tiempo pensarás que hay dos propósitos, el miedo y el Amor. Pero al final comprenderás que sólo uno es Real. Que sólo el Amor es Real. ❤

Esto es lo que quiero que recuerdes hoy:

“Cada situación de mi vida es una invitación a Despertar. Toda mi vida me está llevando en esa única dirección. Mi Despertar es por lo tanto inevitable.”

~J. ❤

(*) Texto de Un Curso de Milagros, lección 161.

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