¡No eres un capullo!

Soléis utilizar la metáfora, que a todos os encanta, de la mariposa para hablar de la transformación. Y ciertamente es muy bonita, pero no es cierta. Y te voy a explicar por qué.

El camino de la transformación parte de un error, que eres una oruga que tiene que pasar un proceso doloroso y de mucho esfuerzo para llegar a ser una mariposa en un futuro. Es decir desde esta perspectiva sois algo incompleto que necesita pasar por el dolor para llegar a ser un Ser completo. ¿Empezáis a ver el porqué del dolor, el esfuerzo y el sufrimiento en nuestras vidas? De esta manera se justifica el dolor como un medio para alcanzar un buen fin. Primera trampa, el sufrimiento está justificado. El sufrimiento sirve de algo.

Pero ahí no acaba la cosa, ¿cómo algo incompleto puede volverse completo? ¿Cómo algo que está roto puede volver a su estado original? De ninguna manera. Y si no me crees, rompe algo que tengas a mano y luego intenta devolverlo a su estado original. Por bien que lo pegues, siempre será algo remendado. Segunda trampa, algo incompleto puede volverse completo.

Y si sólo existe el momento presente, ¿cómo puedo transformarme en mariposa en un futuro? ¿Dónde está eso que llamamos futuro? ¿Alguien lo ha visto? Tercera trampa, eso que quiero no está ahora aquí.

Luego el camino de la transformación encierra tres trampas que hacen que lo que buscas nunca lo encuentres. Desde la perspectiva de la transformación, tu vida se convierte en una búsqueda de la felicidad, esa mariposa. Una búsqueda sin fin que os deja con la sensación de que nada de lo que hacéis os funciona, no por mucho tiempo.

En el camino de la restauración, tú eres la mariposa. En este momento, no dentro de varios meses o años cuando acabes el proceso que has iniciado, leas los libros que te quedan por leer, escribas ese libro que quieres escribir, o consigas ese proyecto que deseas alcanzar. Ya eres esa mariposa y por lo tanto no hay más búsqueda. La búsqueda de la felicidad se termina ya que YA ERES ESO QUE QUIERES SER. Y la vida se convierte en un recordar quien eres, no buscarlo sino recordarlo.

En el camino de la transformación te identificas con una oruga que se convertirá en mariposa. En el camino de la restauración ya eres la mariposa, dejas de identificarte con un “capullo”. Que no te experimentes como mariposa ahora mismo es simplemente porque ¡sigues creyendo que eres una oruga! ¿Y cuándo lo voy a experimentar?, me preguntas. Cuando tu deseo de volar sea tan grande que estés dispuesto a dejar tu “capullo”. Así que, Abre Tus Alas. Confía en el Amor..

~J. ❤

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